Larga y accidentada jornada de un sábado de Carnaval que llena las calles de público

Largos. Los toros ofrecen un encierro y desencierro de larga duración, y se quedan emplazados a lo largo de todo el recorrido varias veces
mondrián / david rodríguez
SLa jornada del sábado de Carnaval en Ciudad Rodrigo comenzaba a primera hora de la madrugada, con la tradicional cogida de barreras por parte de los mozos y la primera capea nocturna del Carnaval. Un año más, los tablaos estaban a reventar una hora antes de iniciarse la capea, que fue bastante entretenida, habiendo que lamentar la grave cogida que sufrió un joven francés. Tras la capea, la madrugada fue muy larga en Miróbriga, con miles de jóvenes llenando los bares de la ciudad, y también las calles, porque dentro de los establecimientos no cabía ni un alfiler. La carpa municipal registró una muy buena entrada durante toda la noche, donde una orquesta animó la fiesta.

Después de que el tiempo estropeara los actos inaugurales del Carnaval, el cielo respetó la jornada de ayer, con nubes, pero sin amenaza de lluvia. El día arrancaba con el encierro de carretones, que sirve de divertimento para los más pequeños. A continuación, debutó el Toro del Antruejo, iniciativa de la web www.carnavaldeltoro.es. Este toro se soltó en la zona de los pinos y estuvo alrededor de una hora en la calle, dando cierto buen juego. También protagonizaron momentos de emoción los bueyes que salieron a recoger a este toro, una vez que la organización así lo consideró. Finalmente, el astado tuvo que ser introducido en toriles con una soga.

La siguiente cita fue el encierro, para el que la expectación era máxima: no cabía nadie en el recorrido desde tres cuartos de hora antes de su inicio. El encierro contó con únicamente tres toros, de la ganadería Flores Tassara, que protagonizaron la jornada quedándose disgregados tanto en ese evento como en el desencierro de la tarde. Por la mañana, la parada de bueyes tardó poco en alcanzar la Plaza, pero los tres toros lo hicieron cada uno a su ritmo, y sólo uno en poco tiempo. El problema fueron los otros dos, moviéndosee hora entre el Registro, la bóveda del mismo, y el inicio de la calle Madrid. Uno de ellos llegó a protagonizar algunos sustos, cuando embistió con fuerza (y doblando) alguna de las agujas. Finalmente, los bueyes regresaron en busca de estos dos astados, y aunque les costó un buen rato, lograron llevarlos hacia la Plaza, en un encierro de hora y cinco minutos de duración.

Por la tarde, la capea fue limpia, pero uno de los toros se hizo daño en una pata, y por eso al desencierro, ya con la noche caída, sólo salieron dos ejemplares. Aquí se volvió a producir algún percance (un cabestro pasó por encima de un hombre en el Registro), y otro toro se emplazó durante un rato en la calle Madrid, pero en una media hora se resolvió el desencierro.

Por supuesto, durante todo el día de ayer la animación fue constante en las calles de Miróbriga, con multitud de personas disfrazadas por doquier.