La XXX Marcha Teresiana arranca bajo el lema ‘En la cruz está la vida’

Peregrinaje. El punto de partida será Medina del Campo hacia Alba de Tormes para rememorar el último recorrido terrenal de la Santa.
Roberto Jiménez
En la Cruz está la vida, es el lema elegido para la trigésima edición de la Marcha Teresiana que comienza hoy y se prolongará hasta el próximo 20 de septiembre. Esta ruta de peregrinación, que organiza la Hermandad de Santa Teresa de Alba de Tormes, revive cada año, desde 1981, el último camino que recorrió la Santa Andariega desde Medina del Campo hasta Alba de Tormes. Se hace caminando, a ritmo de carreta tirada por una mula, por la misma calzada, atravesando los mismos pueblos y en las mismas fechas que la Santa, llegando a la villa ducal la víspera de San Mateo, al caer la tarde.

Como seguidores de Teresa, los participantes en la Marcha quieren sentirse “hijos de la Iglesia”. Así, de cara a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del año 2011 la Iglesia de España se está preparando de forma particular puesto que es anfitriona de los jóvenes del mundo que están dispuestos a venir a celebrarla junto al Papa.

Desde la organización apuestan por que “una cruz nos una, nos empuje, nos anime, nos dignifique y encontrar en ella lo que significa la Iglesia”. Por eso, la intención de este año es lanzar el mensaje En la cruz está la vida con una Santa que lo completa “y el consuelo. Y ella sola es el camino para el cielo”.

El proyecto de señalizar la Marcha Teresiana verá sus frutos este año. En la edición anterior, la Diputación de Salamanca inauguró dos monolitos en los primeros pueblos salmantinos por los que transcurre la peregrinación: Cantalapiedra y Palacios Rubios. El recorrido completo transcurrirá por las localidades de Medina del Campo, El Campillo, El Carpio, Fresno el Viejo, Cantalapiedra, Palacios Rubios, Zorita de la Frontera, Aldeaseca de la Frontera, Nava de Sotrobal, Coca de Alba, Peñarandilla y Garcihernández.

Además de haberse colocado varios en el resto de pueblos, de especial significado para los peregrinos será el instalado junto a la iglesia de La Anunciación en Alba de Tormes, punto final de la Marcha.

Importancia de la Marcha
La importancia de la Marcha Teresiana se explica desde la repercusión social y la capacidad de convocatoria que tiene, porque acoge entre los caminantes que acompañan a Teresa a la última morada no sólo a peregrinos de Alba de Tormes, sino también de otros lugares. Asimismo es reseñable que no se trata de un grupo cerrado o exclusivo de caminantes, ya que entre los que rehacen el último itinerario de Teresa se encuentran personas de todas las edades, aunque casi siempre predomina el elemento juvenil. La Marcha no es un fenómeno insignificante, como lo demuestra no sólo el buen de número de participantes que se dan cita cada año, sino también el dato de que cuenta ya con una discreta bibliografía donde sus organizadores, entre ellos Eladio Briñón y el párroco Florentino Gutiérrez.