La voracidad del lobo remite respecto a 2008

El nĂşmero de cabezas muertas por los ataques disminuye en 77

Los ganaderos de la provincia de Salamanca vivieron su especial vĂ­a crucis en los aĂąos 2008 y 2009 cuando los ataques de lobo fueron mĂĄs violentos con un total de 51 y 73 siniestros respectivamente y la friolera de 288 y 452 cabezas muerta, cifras escalofriantes porque se refieren solo hasta el mes de mayo.

En la actualidad, en 2011, la cifra de ataques, por raro que parezca ha aumentado hasta los 63, no asĂ­ el nĂşmero de animales muertos que ha descendido hasta los 211, 77 menos que en el ejercicio 2008. En este ejercicio tambiĂŠn ha aumentado la cifra de animales heridos, 21 mĂĄs, pero ha disminuido el nĂşmero de reses desaparecidas en 33, debido a que hasta mayo de 2011 no ha habido ningĂşn animal desaparecido.

El sector del ovino ha sido el más castigado por la ‘visita sorpresa’ del lobo a las explotaciones de algunos ganaderos ya que aglutina entre el 85 y el 90 por ciento de las cabezas muertas, seguido por el ganado vacuno, en un nivel que no es muy representativo.

En el transcurso de estos cuatro aĂąos, el nivel mĂĄs bajo se encuentra en 2010, con 53 ataques y 141 animales muertos hasta el mes de mayo con seis animales heridos y tres desaparecidos. AdemĂĄs, en este mismo periodo de tiempo, la cifra total de muertes por ataques de lobo fue de 395, por las 796 del aĂąo 2009 y las 851 del ejercicio 2008.

Mayor incidencia
No hay que olvidar que entre finales de 2008 y principios de 2009 una explotaciĂłn de la localidad de Aldearrodrigo sufriĂł la virulencia de los ataques y en solo unos meses perdiĂł mĂĄs de 200 animales con todos los perjuicios econĂłmicos que esto conlleva. Se realizaron varias batidas autorizadas para matar al cĂĄnido porque su poblaciĂłn era muy elevada y se generĂł gran polĂŠmica en la provincia con movilizaciones de los propios afectados.

Ellos mismos seĂąalan que sĂ­ pueden convivir con el lobo pero no de esta manera y reclamaron y reclaman medidas a la AdministraciĂłn. No en vano, el lobo es una especie protegida al sur del Duero y se pretende que la lĂ­nea suba mĂĄs para poder realizar mĂĄs batidas y que la poblaciĂłn de cĂĄnidos no suba como en ĂŠpocas pasadas y evitar asĂ­ nuevos ataques. AdemĂĄs, despuĂŠs de unos meses de tranquilidad, el lobo ha regresado con ganas, las mismas que se les quitan a los ganaderos cuando ven a sus animales muertos en la explotaciĂłn.