La vitamina A... ¿clave contra el cáncer de páncreas?

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Una investigación realizada por expertos del 'Imperial College London', en Reino Unido, y publicada en 'Nature Communications', sugiere que la vitamina A puede tener un papel que desempeñar en la lucha contra la forma más común de cáncer de páncreas.

El adenocarcinoma pancreático ductal (PDAC, por sus siglas en inglés), el tipo más común de malignidad en el páncreas, es extremadamente agresivo y muy difícil de tratar. Muchos científicos están investigando las mutaciones genéticas y vías de señalización bioquímicas que permiten a las células cancerosas extenderse a otras partes del cuerpo.

 

En un nuevo estudio, los investigadores del Imperial College de Londres han adoptado un enfoque diferente, utilizando células en el laboratorio para estudiar cómo los cambios mecánicos en un grupo de células que residen en el entorno inmediato del tumor, llamadas células estrelladas, afectan a la progresión del PDAC.

 

El doctor Armando del Río Hernández, del Departamento de Bioingeniería en el Imperial, explica: "La tasa de supervivencia de cáncer de páncreas se ha mantenido relativamente sin cambios durante los últimos 40 años, a pesar de los avances en las terapias convencionales dirigidas a las células cancerosas".

 

"Hemos cambiado el foco de las células cancerosas a las células que rodean el tumor. Hemos combinado los enfoques tradicionales de la biología del cáncer con la comprensión de los mecanismos detrás de la progresión de los tumores. Esto podría responder a una urgente necesidad clínica insatisfecha en Reino Unido y en todo el mundo", añade.

 

EL TUMOR HACE QUE CIERTAS CÉLULAS PIERDAN VITAMINA A

 

En un páncreas sano, existen células estrelladas en un estado latente, almacenando suministros abundantes de vitamina A. Sin embargo, a medida que avanza el PDAC, estas células estrelladas se activan en respuesta a las señales del tumor y pierden su contenido de vitamina A.

 

Las células estrelladas activadas forman un tejido conectivo denso alrededor del tumor, que es utilizado por las células cancerosas para extenderse a otras partes del cuerpo, y el tejido también limita la capacidad de los fármacos de llegar al tumor para combatir el cáncer. En el nuevo estudio, los investigadores observaron que era posible desactivar las células estrelladas pancreáticas, potencialmente evitando la formación de tejido alrededor del tumor, a través de un proceso que implica la vitamina A.

 

En un cuerpo sano, la vitamina A se convierte en ácido transretinoico total (ATRA, por sus siglas en inglés), que ayuda a regular varias funciones, incluyendo el crecimiento y desarrollo normales. Cuando los científicos indujeron este proceso en las células en el laboratorio, ATRA apagó las fuerzas que las células estrelladas utilizan para remodelar su entorno, lo que redujo la fibrosis y también produjo un entorno en el que sería más difícil para un tumor de páncreas propagarse.

 

Los investigadores advierten de que el estudio sólo observó el comportamiento de las células en el laboratorio y que no tienen evidencia de que los pacientes se beneficiarían de tomar suplementos de vitamina A, por lo que se necesitan pruebas adicionales, incluyendo ensayos clínicos. Sin embargo, creen que sus nuevos conocimientos sobre los mecanismos del PDAC ayudarán a los científicos a explorar nuevas posibilidades para hacer frente a la enfermedad.

 

El resultado de este estudio se basa en el trabajo llevado a cabo por el equipo del doctor del Río Hernández. En julio de 2016, el grupo publicó los resultados en la revista 'Scientific Reports' mostrando los efectos de ATRA sobre la activación mecánica de una proteína llamada factor de crecimiento transformante-B (TGF-B).

 

Esta proteína puede contribuir a la fibrosis, la inflamación y la proliferación de células cancerosas y, normalmente, se almacena en una forma latente dentro de la estroma. El equipo encontró que ATRA también dificulta la capacidad de las células estrelladas pancreáticas para activar mecánicamente TGF-B en el estroma de modo que no hay fibrosis ni inflamación, lo que podría inhibir la propagación del cáncer.

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