La Usal acaba con el aparcamiento gratuito en el campus Unamuno y limitará el tráfico

Las obras en el hospital obligan a reorganizar el tráfico en el campus y repartir las plazas en cinco aparcamientos que serán de pago: el abono costará entre 30 y 50 euros. Cambian los accesos y se procederá a una reurbanización completa.

Aparcar en el campus Unamuno sin pagar, algo ya difícil, tiene los días contados. En pocas semanas, una completa reorganización del tráfico eliminará los escasos espacios disponibles para estacionar de manera libre y repartirá las plazas, algo más de 800, en cinco aparcamientos en los que habrá que pagar para poder estacionar.

 

Detrás del cambio está la obligada reorganización del tráfico en el campus por culpa de las obras en el nuevo hospital de Salamanca, que afectan al campus universitario, que está pegando. Las obras han obligado a independizar el tráfico del campus y del complejo hospitalario, teniendo en cuenta además que Gregorio Marañón y Donantes de Sangre quedan para el hospital y para el tráfico en el campus, eliminando aparcamientos, y que el acceso por el paseo de San Vicente va a estar, al menos, dos años cortado.

 

La primera consecuencia es que el acceso principal del campus se hará a partir de ahora por la calle Francisco Tomás y Valiente, junto a la facultad de Derecho. Y la segunda, que se reorganiza el tráfico interno y se introducen restricciones al aparcamiento. La principal consiste en la eliminación de las plazas libres de aparcamiento ya que al reducirse de manera notable las disponibles en Gregorio Marañón y Donantes de Sangre, hay que asegurar por un lado el aparcamiento al personal de la Universidad de Salamanca y vinculado a la actividad docente; y limitar el tráfico de aquellos que buscan aparcamiento en el campus, antes una opción para los que asistían al hospital.

 

Para ello, se limitará con barreras el acceso a los cinco nuevos aparcamientos en los que se reparten las más de 800 plazas disponibles para el estacionamiento en el campus. En realidad son algo más de 700 las de aparcamiento regulado, porque el resto están reservadas, son de carga y descarga o para minusválidos. Y para poder estacionar en alguna de estas más de 700 plazas solo hay una manera: pagar.

 

La fórmula será activar el carné universitario existente, pagando las tarifas correspondientes: 30 euros por un semestre y 50 euros por el año completo. Sin embargo, su demanda puede aumentar porque ya no se puede aparcar fuera de los estacionamientos que antes ya funcionanaban y la única opción es activar la tarjeta. Así que puede que la oferta de plazas no sea suficiente para cubrir la demanda. Esto puede originar también problemas de tráfico si en los accesos a los cinco aparcamientos previstos (reflejados en el plano que acompaña a esta noticia) se producen colas e interfieren con el tráfico dentro del campus.

 

Todo esto lo tiene que llevar a cabo la empresa que se adjudique el concurso para llevar a efecto la reorganización. Esto incluye la urbanización de todo el campus, las marcas viales para ordenar el tráfico y la instalación de barreras y puntos de control para el acceso a los cinco aparcamientos marcados. El concurso, lanzado hace unos días, se resolverá en las próximas semanas y la medida puede estar lista para la próxima primavera.