La Universidad de Salamanca pierde 300 profesores en un lustro y este año solo podrá contratar cuatro

Fachada de la Universidad de Salamanca.

La tasa de reposición del 10% debilita el cuerpo docente de la universidad, que busca flexibilizar su aplicación, mientras su efecto se prolongará todavía el próximo año con otras 40 bajas. Se ha notado mucho en medicina por la jubilación de médicos de Sacyl que eran profesores.

Los rectores de todas las universidades públicas de España han puesto de manifiesto esta semana la necesidad de acabar con la política de ajustes que, en materia de eduación especialmente, ha puesto en marcha el Gobierno. Y muy en concreto han señalado una cuestión que se ha hecho notar de manera especial en Salamanca: la de la tasa de reposición. Una norma, la de no poder contratar a más del 10% de los profesores que se jubilan, que ha retirado de la circulación 250 profesores en cuatro años, que dejará sin otros 40 docentes a la Usal el año que viene y que se puede contrarrestar al ritmo de cuatro contrataciones cada año. Una situación que debilita las estructuras de la Usal y su capacidad para aplicar, por ejemplo, los nuevos grados.

 

En el comunicado conjunto leído este miércoles simultáneamente por todos los rectores se reclamaba «la finalización de las medidas excepcionales que afectan al estudio, a la actividad docente y a la investigación». Entre esas medidas, las universidades públicas apuntan directamente al incremento de las tasas académicas, la tasa de reposición del 10% que restringe la contratación del profesorado y los recortes de las becas ministeriales y Erasmus como principales obstáculos. Estas medidas, tomadas hace cerca de dos años dentro del real decreto que oficializaba los recortes en educación, han limitado de manera muy notable no solo la capacidad de sustituir a profesores que se jubilan, sino de ofrecer una carrera docente a los alumnos que se gradúan y desarrollar las labores de investigación.

 

En la Universidad de Salamanca, las cifras son claras. Según fuentes de la institución, en los últimos cuatro años 250 docentes han dejado su puesto por jubilación; los retiros se producen a razón de 40-45 cada año. Y la norma de la reposición, que impide cubrir más del 10% de las plazas de profesores que se jubilan, ha limitado totalmente la posibilidad de cubrir con nuevas incorporaciones esos puestos docentes o de investigación que se pierden.

 

La situación, lejos de arreglarse, continuará así este año y, probablemente, el próximo. La Usal ya sabe que este año no podrá contratar más que a cuatro profesores y que, el año que viene, esperan otras 40 jubilaciones, según cálculos internos. Esto eleva la cifra de plazas de profesorado que han pasado al retiro a cerca de 300 en cinco años. Y reduce las contrataciones a poco más de una veintena, a razón de esas 4-5 por año.

 

La medida ha afectado de manera especial a titulaciones como Medicina, comentan desde la Usal, ya que a las jubilaciones de profesores se han unido las forzada por Sacyl entre sus facultativos. El año pasado, y por decreto, la Junta obligó a jubilarse a 74 médicos que ejercían en Salamanca, impidiendo que pudieran seguir ejerciendo a pesar de poder hacerlo. Muchos de ellos eran también docentes en la facultad de la Universidad de Salamanca y su baja se han notado.

 

Esta situación ejemplifica cómo la aplicación rigurosa del 10% de tasa de reposición puede dañar a instituciones como las universidades, ya que frena la entrada de nuevos docentes o la contratación de investigadores. Algo especialmente grave en el caso de universidades con más trayectoria, en las que las jubilaciones afectan a más personal. Por este motivo, la Universidad de Salamanca está intentando que la aplicación de la norma se flexibilice, de modo que el paso de auxiliar a titular no se considerada una nueva incorporación para la plantilla de profesorado, igual que el paso de titular doctor a catedrático, aunque estos son los menos de los casos.