La UNESCO reconoce a Burgos como Ciudad Creativa de la Gastronomía

La propuesta, elaborada por el Plan Estratégico, convertirá a la ciudad en el Laboratorio Mundial de la Evolución Gastronómica a través de un proyecto denominado ‘Motores humanos’.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha aprobado hoy la inclusión de Burgos en su Red de Ciudades Creativas de la Gastronomía gracias a un proyecto único en el mundo que fusiona cocina y ciencia evolutiva. Junto con Denia, también seleccionada este año, es la única capital española y la sexta europea en formar parte de este selecto grupo culinario, que aboga por fortalecer la cooperación internacional entre quienes identifican la creatividad como un factor estratégico para lograr un desarrollo sostenible.

 

La Red  de la UNESCO se estructura en siete categorías diferentes, que son Gastronomía, Literatura, Cine, Música, Diseño, Artesanía y Arte Popular y Arte Digital

 

De alguna manera Burgos tenía que devolver a la especie humana el hecho de que hubiera elegido su territorio para asentarse hace cerca de 1,3 millones de años. Entonces, la Sierra de Atapuerca tenía todo lo que el hombre necesitaba, buen clima, una excelente fauna y flora y ricas materias primas.

 

Ahora, la ciudad, un auténtico referente en los estudios de la evolución humana, es candidata a Ciudad Creativa de la Gastronomía por la Unesco con un proyecto que fusiona ciencia evolutiva y cocina. El proyecto, denominado ‘Motores Humanos’, sitúa a la ciudad como el Laboratorio Mundial de la Evolución Gastronómica en una iniciativa elaborada por la Asociación Plan Estratégico y en la que están involucrados, entre otros,  el Centro Nacional de la Evolución Humana, la Universidad de Burgos, los cocineros burgaleses y el Colegio de Médicos.

 

El principal reto es aportar solución a uno de los principales retos de la humanidad en este siglo como es la mejora de la salud (y de la especie) a través de la alimentación. Para ello, se generará una conciencia local, nacional e internacional de aquello que es más saludable desde el punto de vista de la alimentación, es decir, lo que hace mejor o más efectivo al motor humano.

 

Permite comprender cómo la alimentación ha marcado la evolución del hombre y lo que le depara el futuro más inmediato. Sólo conociendo el pasado se puede conocer el futuro del hombre como especie gastronómica.

 

Los investigadores de los Yacimientos de Atapuerca serán quienes establezcan la base científica con la puesta en marcha de los estudios de energética experimental, que permiten conocer el consumo calórico en reposo y en actividad. Diseñarán distintos motores humanos, dependiendo del perfil de las personas, su edad, su constitución física o la práctica deportiva que realizan. De esta forma, se conocerá el aporte energético recomendable para su salud. A partir de aquí, serán los cocineros, con la ayuda del departamento de tecnología de los alimentos y de nutrición de la universidad y los médicos, los que diseñen los platos que mejor se adaptan a uno u otro motor utilizando la materia prima de la zona.

 

Hasta ahora, ninguna capital española había recibido el aprobado de la Unesco para convertirse en ciudad gastronómica. Sí lo eran Popayán (Colombia), Cheng Du (China), Ostersund (Suecia), Zahles (Líbano), KJeonju (Corea del Sur), Florianópolis (Brasil), Shunde (China) y Tsuruoka (Japón).