La 'torre de fuego': abandono y ruina en una inversión de un millón de euros

Extintores abandonados en la planta baja de la torre de maniobras.
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Lo que fue la carta de presentación de Fernández Mañueco a la alcaldía está, cuatro años después, deteriorada y prácticamente sin uso. Así lo prueba este reportaje fotográfico. Un millón de euros invertidos en una instalación inútil que en menos de tres años de uso ha necesitado varias revisiones y que ha estado abandonada los dos últimos.

Que la denominada 'torre de fuego' es una de las peores inversiones de los últimos años ya casi nadie lo duda en Salamanca. No hay más que ver las imágenes que acompañan esta información, tomadas hace unos días, para constatar la situación de abandono en la que se encuentra. Casi un millón de euros de dinero público, aportados entre Ayuntamiento y Junta, que sirvieron de carta de presentación para Alfonso Fernández Mañueco, número uno de la consejería que subvencionó en 2011 esta inversión cuando él mismo ya estaba postulándose como candidato alcalde.

 

La jugada ha tenido un alto coste para los ciudadanos porque, a día de hoy y cuatro años después de estrenada, no sólo es inútil para el entrenamiento, sino que ha necesitado varias revisiones y evidencia un abandono palpable. Ni siquiera la llegada hace unos días, después de dos años de abandono, de técnicos de la empresa que la instaló ha cambiado la situación: el lugar está como se ve en las fotos y la instalación sigue sin servir para gran  cosa.

 

Las imágenes, que fueron tomadas hace tres semanas, hablan por sí solas. Describen el estado en el que se encuentran el lugar y el equipamiento instalado en el interior de la torre de maniobras del parque de bomberos, que tendría que haber servido para simular situaciones reales y que está arrumbado porque no sirve para entrenar. El motivo, que casi ninguno de los equipamientos instalados por un coste total de 1.034.423 euros funciona correctamente, con lo que no cumplen con su cometido de servir para las prácticas de los miembros del servicio de extinción de incendios de Salamanca.

 

 

UNA INVERSIÓN ELECTORALISTA

 

Sus fallos comenzaron casi nada más instalarse. La inversión la anunció el propio Fernández Mañueco a principios de 2011 cuando todavía era consejero de Interior, la consejería que subvencionó con más de 625.000 euros la compra del equipamiento; el convenio para instalar este equipamiento se firmó con el entonces alcalde Julián Lanzarote el 31 de enero de 2011, cuando Fernández Mañueco ya se había postulado como candidato a alcalde. Según el Ayuntamiento de Salamanca, el equipamiento, que se terminó de instalar y estuvo disponible a finales de 2011. Y muy pronto dio problemas.

 

Hasta julio de 2012 se procede a la formación de 25 agentes para que puedan manejar la instalación, que se comanda desde un panel de control para utilizar sus diferentes elementos: maquinaria para provocar humo, llamas, moviliario para simular incendios en habitaciones o garajes... A raíz de este período de formación, los bomberos del parque detectan una serie importante de deficiencias y las plasman en un informe que ya fue objeto de una información pormenorizada por parte de TRIBUNA de Salamanca: no había pasado ni un año desde su instalación.

 

Un año después de que empezara a usarse, en agosto de 2013 según reconoció el portavoz del equipo de Gobierno en un pleno, necesitó las primeras reparaciones. Que se repitieron a comienzos de 2014 tras denunciar en un informe interno los propios bomberos que casi nada funcionaba como debía: por ejemplo, la máquina de humo lo proyectaba hacia el suelo, justo al contrario que el comportamiento real o que el fuego de gas que genera tampoco se comporte como el real, las compuertas para mantener el humo dentro lo sacaban fuera del edificio... El mal funcionamiento ha sido constante desde el primer día y motivo de su desuso, porque exige un programa de mantenimiento que ronda, según fuentes consultadas, los 35.000 euros anuales.

 

 

ABANDONADA POR NO SER ÚTIL

 

Otra cuestión es el abandono en el que se encuentra sumida la instalación. Su deficiente funcionamiento y el hecho de que, cuando ha funcionado, no haya sido realmente útil para entrenar situaciones reales ha hecho que haya quedado en un plano secundario para los propios bomberos. El resultado, que la suciedad se haya apoderado del interior de la torre, lo que ha hecho más evidente el deterioro de todos los dispositivos del sistema. En su día, los bomberos ya criticaron que la instalación era muy deficiente, con cables al aire en lugares donde debía llegar fuego y agua, ventanas rotas, conducciones arrancadas... situación que se mantienen a día de hoy.

 

Pese a ello, el equipo de Gobierno ha insistido en que se ha usado para formar a bomberos de la ciudad y de toda Castilla y León. Pero la realidad es que apenas se utiliza porque los entrenamientos que permite son los básicos: se ha estado usando el edificio, que data de 1995, para escalar, algo en lo que no tiene influencia el equipamiento en el que se gastó más de un millón de euros. Este mismo martes ha empezado un curso para bomberos de varias provincias que se han encontrado la instalación en el estado que describen las fotografías de este reportaje. Con motivo de este curso, personal de la empresa que instaló el equipamiento ha estado en el parque de bomberos para ponerlo a punto, pero sin garantías de funcionamiento. Los trabajos se han centrado en reparar los fallos y recuperar el funcionamiento básico, pero la instalación seguirá siendo deficiente para entrenar y su deterioro seguirá avanzando.