“La situación es difícil pero estamos bien”

La guijuelense María Jesús Hernández, afincada en Libia desde hace 30 años, narra cómo vive estas últimas horas
LORENA LAGO
Podéis estar tranquilos, la situación es complicada pero nosotros estamos bien”. Éstas escuetas pero alentadoras palabras fueron las últimas que los familiares de María Jesús Hernández, una salmantina afincada en Libia pudieron escuchar de boca de su hermana. Esta guijuelense de nacimiento emigró hace más de 30 años con su marido, un libio al que conoció en Madrid a Trípoli, la capital libia de la que él procedía y que hoy atrae la atención de toda la comunidad internacional tras verse sacudida por las continuas revueltas contra Gadafi. A pesar de las impactantes imágenes que cada día vemos en televisión, las noticias que María Jesús transmite a sus familiares y amigos son muy esperanzadoras. “Estamos encerrados en casa y no salimos para nada. Hemos hecho acopio de comida para evitar vernos forzados a salir y no vamos al trabajo desde hace días”, dice la salmantina.

Y es que, a pesar de que las noticias que nos llegan a España son alarmantes, los habitantes de Trípoli lo viven de otra manera. “Nos enteramos de lo que está pasando a través de la televisión. Los canales internacionales nos muestran lo que ocurre porque nosotros no tenemos apenas contacto con el exterior”.

La visión que María Jesús tiene de la situación no es, por el contrario, la que tienen sus familiares desde España. Jaime, su hermano, explica así cómo están viviendo estas angustiosas últimas horas. “La preocupación es constante. Las conexiones con Trípoli son prácticamente nulas por teléfono aunque durante ciertas horas al día tenemos la posibilidad de contactar con ella a través de internet. Ése el único momento en que sabemos de verdad que está bien”. Al mismo tiempo, Jaime nos confirma que muchas veces sospecha que las cosas pueden estar más difíciles de lo que su hermana cuenta. “Ella habla poco. Y sé que no nos dice todo lo que ocurre, en parte por no preocuparnos y en parte también porque tiene miedo de que las líneas estén intervenidas”.

Jaime no niega, asimismo, que han pedido a su hermana, de todas las formas posibles, que vuelva a España aunque ella se muestra reticente. “Lleva en Libia 30 años. Allí tiene su casa, su familia y su vida. Ni siquiera lo ha sopesado. Nos dice que volver ahora es muy difícil, los aeropuertos están abarrotados de gente y volar es un imposible. Yo entiendo que no quiera volver, y de hecho creo que nunca lo ha pensado, aunque para nosotros sería una satisfacción porque estaríamos más tranquilos”.

Aunque las imágenes parezcan decir lo contrario, Jaime confía en que la situación mejore y su hermana pueda volver a retomar su vida diaria. “Ella es feliz viviendo allí. Trabaja en la Universidad y su marido da clases en el Colegio Italiano, además de colaborar realizando traducciones para un periódico. Ellos están acostumbrados a su vida en Trípoli, les gusta y no es momento de cambiar. Ni ellos ni sus dos hijas, una de las cuales, es libia”.