“La situación del teatro en España es catastrófica”

Juanjo Puigcorbé habla con Tribuna sobre “El Crítico”, que estrena en el Liceo el 20 de abril, y analiza cómo vive un actor en tiempos revueltos

“Si supiera cantar, me salvaría. El Crítico” se estrena en el teatro Liceo de Salamanca el próximo 20 de abril. Juanjo Puigcorbé comparte protagonismo con Pere Ponce en esta obra de Juan Mayorga, dirigida por Juan José Alfonso. Puigcorbé ha compartido unos minutos con Tribuna para hablar sobre críticos, televisión, teatro y la maldita crisis.

 

“El Crítico” es una obra que, en palabras de su autor, no versa sobre el teatro, sino que lo hace sobre la vida. ¿Comparte esta visión?

La obra parte del teatro y trasciende más allá, de forma que habla sobre la vida, pero el teatro marca e arranque de la función.

 

¿Cómo se cuenta la vida sobre un escenario?

En realidad todas las obras de teatro hablan sobre la vida, sobre el hombre y sus limitaciones, sus preguntas y sus respuestas. La gracia está en cómo un autor consigue hablar de esas cosas de formas muy distintas.

 

En la obra interpreta a un crítico teatral, Volodia. Como actor, ¿le da importancia a las críticas que lee en los medios de comunicación? ¿Lee muchas?

Le doy importancia a los críticos que firman. Creo que el de crítico es un oficio muy difícil, sigo a algunos de ellos y me gusta leerlos. Cuando las críticas nos afectan las leemos con mas cariño y, por supuesto, gustan más las favorables. Pero la crítica anónima está haciendo mucho daño.

 

¿Le hubiese gustado verse cara a cara con algún crítico?

Tengo varias amigos críticos con los que quedo a veces para comer o para charlar, y los admiro.

 

Encuentros que distan del “combate de boxeo” con el que se ha definido a “El crítico”

Sí, en la obra el crítico y el autor son dos caras de la misma moneda, que necesitan la mirada y el reconocimiento del otro para seguir adelante, porque se admiran mutuamente. Tienen una relación de maestro y alumno, de padre e hijo, y tratan temas acerca de la creación y de la vida.

 

¿Había trabajado antes con Pere Ponce? ¿Qué tal se llevan –sobre el escenario y fuera-?

Habíamos coincidido en alguna serie, pero nunca en la misma escena. Somos de la misma escuela, y es un placer trabajar con el dentro y fuera del escenario. Colaboramos constantemente, es nuestra manera de hacer teatro.

 

Los últimos años los ha dedicado a la televisión. ¿También es de los actores que, pese a ello, prefiere el teatro?

No prefiero una cosa por encima de la otra. Un actor debe hacerlo bien en todos los medios. Es cierto que le teatro tiene la magia del directo, pero la televisión tiene otras cosas. Si no hay que elegir, me quedo con las dos.

 

¿Cuál es su género predilecto–ya sea en la televisión o sobre el escenario-?

Me da igual. Como el jamón, ni más ni menos graso, lo importante es que sea bueno.

 

¿Cómo ha funcionado la obra, tanto las semanas que se ha estado representando en Madrid como el inicio de la gira?

Está funcionando bien, pero no es una obra mayoritaria. Se trata de una obra de teatro puro, una obra para escuchar.

 

¿Había actuado antes en Salamanca?

Haciendo series sí, teatro no. Grabamos muchas horas de la serie de televisión sobre Miguel Servet.

 

¿Qué espera del público de la ciudad?

Espero que disfrute escuchando y que sepan reconocer la importancia de los autores contemporáneos españoles, como es el caso de Juan Mayorga.

 

¿Cómo puede mejorarse la situación del teatro en España?

Estamos en un momento muy malo, la gente está perdiendo poder adquisitivo y la subida del IVA en la cultura ha sido la puntilla. El teatro en España ha perdido un treinta por ciento de espectadores respecto al año pasado, y esto es algo catastrófico.

 

¿Le da envidia mirar hacia otros países y ver el panorama que e vive fuera?

Me da envidia Francia. Es un país que siempre protege su cultura de una manera modélica. La defienden a muerte. Ojalá aquí se hiciera algo parecido.

 

¿El teatro español resistirá, pese a todo?

Creo que sí, pero no es fácil cuando el reloj se para en España y sigue funcionando fuera. Si las cosas siguen así, solo podremos ver musicales americanos en los teatros, y España será como una colonia que construirá productos culturales extranjeros.

 

Tenemos una lengua que ofrece unas enormes posibilidades para vender productos españoles a otros países.