La SER no es Renfe... pero el alcalde no lo sabe

El alcalde, en su rueda de prensa de este jueves.

Pública de toda la vida una, privada-privadísima la otra (aún con etapas de más favor público), la diferencia se cuenta por millones: los 500 que paga el Estado a la compañía ferroviaria. Razón de más para que nos haga buen precio.

Sería el estreno del año, que la 'chuleta' se le había quedado corta o que no estaba en su día más fino, pero el alcalde de Salamanca se ha marcado este jueves una comparación de esas que chirrían durante varios minutos como un eco vergonzoso de una frase desafortunada que termina, a lo lejos, con un casi inaudible 'tierra trágame' por parte de quien ya sabe que ha metido la pata. Así dicho podría parecer un canto a la belleza, pero nada más lejos de lo que ha ocurrido en la primera rueda de prensa de Fernández Mañueco en este 2016, que se ha hecho esperar hasta el 14 de enero y que no pasará a la historia como una de sus mañanas más acertadas.

 

Nos ponemos en contexto. Tras muchas semanas silente, comparece Fernández Mañueco ante los 'mass media' que diría el otro. Aprovechando la ocasión, y por si tarda en repetirse, los plumillas van sacando temas que estaban pendientes de ser ponderamos por la primera autoridad municipal. Entre ellos, aparece el nuevo tren Salamanca-Madrid, ese que es rápido pero no es AVE, que no iba a subir de precio, pero vaya si ha subido (y a la primera oportunidad). El alcalde promete descolgar un teléfono y convencer a Renfe de que lo baje todo lo que pueda. Y, a todo esto, surge la duda: ¿por qué pedir precios asequibles a una empresa que pagamos todos?

 

La pregunta parte de un periodista de la cadena SER, y la respuesta no tiene desperdicio: el alcalde compara pedir una rebaja de precios a Renfe con decirle a una empresa como la SER que cobre más barata la publicidad. Nada más pronunciarla se atisba, casi inaudible, el 'tierra trágame' del que este rumorista hablaba más arriba, el que queda en el aire cuando has roto todos los límites de la lógica en una comparación. El intento de justificar lo dicho con otro ejemplo ("es como pedir a los hoteles que bajen el precio de las habitaciones o los restaurantes que lo den más barato") confirma el error.

 

No pretende este rumorista que Renfe nos regale los viajes, porque nos iba a salir (todavía) más caro de lo que ya nos sale. Y también hay que ponderar que, si uno se toma la molestia de buscar bien, los billetes se encuentran por el momento bastante bien de precio. Ahora, que Renfe y la SER no tienen nada que ver, y esto no es ningún desdoro para los compañeros de los micrófonos. Para empezar, porque la compañía ferroviaria es y ha sido siempre de titularidad pública, y la SER es una empresa privada. Y fundamentalmente porque el Estado ingresó en 2015 más de 500 millones de euros en las arcas de Renfe para que siga prestando servicios de interés público. No creo que la SER tenga esas subvenciones: eso rompería todos los esquemas establecidos en cuanto a la relación medios y PP. Pero eso es harina de otro costal.