La Salina pone en marcha un piso de descanso para familiares de enfermos

Cobertura. Se trata de un servicio preparado para atender, en estancia diurna, a 15 personas de municipios salmantinos. Instalaciones. 200 metros con zonas de ocio, taquillas y duchas para descansar y asearse
lorena lago
Tras varios años de intenso trabajo el piso de descanso para familiares de enfermos ya es un hecho. La Diputación abría ayer esta nueva instalación que ofrecerá servicio a un total de 15 personas llegadas desde los diferentes municipios de la provincia que vengan a visitar a familiares ingresados en los hospitales salmantinos.

El inmueble, que tiene una extensión aproximada de 200 metros cuadrados, está concebido para estancias diurnas y cuenta con diversas zonas de ocio, taquillas y duchas para que los residentes puedan salir del Hospital, asearse y descansar.

El piso está situado en el paseo de San Vicente, a unos 20 metros del hospital Virgen de la Vega y en las inmediaciones del Clínico Universitario. Las encargadas de gestionar la instalación serán las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que han trabajado desde los inicios con la Diputación para que el centro sea una realidad.

Tal y como confirmó la presidenta de La Salina, Isabel Jiménez, el servicio que ayer se puso en marcha es “absolutamente necesario puesto que no todo el mundo puede venir cada día desde sus municipios por diferentes motivos, ya sean la distancia, las conexiones o su situación económica”. De esta forma el piso que ayer abrió sus puertas “cubre un vacío y una desprotección para muchos salmantinos de la provincia que podían precisar de este tipo de servicio”.

El acceso al servicio, como explicó se priorizará dependiendo del tipo de hospitalización, la situación económica de la familia y la distancia hasta su localidad de origen, teniendo en cuenta que el número de plazas de que consta es limitado.

La visitadora de las Hijas de la Caridad, Sor Carmen Zaballos, destacó que “por fin” se hace realidad el proyecto “para dar respuesta a la necesidad de la gente de los pueblos salmantinos que tiene enfermos hospitalizados”. Además, haciendo un ejercicio de memoria, Sor Carmen Zaballos recordó que la colaboración entre la institución provincial salmantina y la congregación se remonta al año 1850. Desde entonces, unos 160 años después, más de 500 monjas han prestado servicio a las personas necesitadas de Salamanca y su provincia.

Pronto para pensar en futuro
Por su parte, el gerente provincial de Salud, Ricardo García Juan, comentó que el piso, cuya actividad ya ha comenzado, “va a beneficiar a muchas personas” por lo que mostró su satisfacción “por poder colaborar” en la puesta en marcha de una idea que se llevaba madurando desde hace tres años.

Sobre el futuro de éstas y otras instalaciones, ni la presidenta ni el gerente provincial de Salud quisieron avanzar nada puesto que, como confirmaron, “habrá que ir dando respuesta a las necesidades, consiguiendo que los familiares permanezcan en el hospital el menor tiempo posible”.

A este respecto, Ricardo García Juan también apuntó que la llamada Ciudad de la Salud con la que contará Salamanca una vez que terminen las obras de remodelación del complejo hospitalario “intentará que las estancias sean más cómodas dado que se dispondrá de más habitaciones individuales y zonas más confortables”.