La pureza de Galán encandila La Glorieta

Sergio Galán. (Foto: Carlos Perelétegui)
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Concluye la Feria Taurina de Salamanca 2015 con dos claros triunfadores Sergio Galán y un gran encierro de Ángel Sánchez-Sánchez. Pablo Hermoso pasa una vez más de puntillas y Miguel Morura deja buenas sensaciones.

Tres cuartos de plaza llenos en La Glorieta en la sexta de abono y última tarde de toros de la Feria Taurina de Salamanca, en un cartel compuesto por Pablo Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Miguel Moura.

 

Se llevó una tarde maldecida por los aceros el madrileño, Sergio Galán, que dio un amplio repertorio de doma y torería. brindó al público el primero de su lote, al que paró con un tordo rodado al que el toro no hizo mucho caso. Con un rejón de castigo se fue a por Ojeda con el que con la grupa frente a un toro tardo y que iba a arreones puso la plaza en pie. Siguió con Titán, caballo que da espectacuares vueltas en la cara del toro. Con La Glorieta ya en el bolsillo emborronó en la suerte suprema, una pega para este rejoneador al producir mucho roze con el contacto de las espuelas. Lo mejor estaba por llegar y fue en el segundo de su lote, que con Amuleto se fue a la puerta de toriles, enceló y paró de forma magistral al de Ángel Sánchez, que fue un gran toro por su tranco y fijeza en las cabalgaduras. 

 

 

Con Bidrié toreó de costado y con ajustados cambios de direcciones. Ya con Apolo, haciendo ejercicios de alta escuela como un piafé a escasa distancia de la cara del toro para clavar y dejar al toro cosido al estribo. Remató con un par a dos manos de antología y dos rosas. Rejonazo desprendido con oreja y fuerte petición de la segunda.

 

El navarro, Pablo Hermoso de Mendoza, tuvo una tarde donde demostró el nivel de su cuadra ante un gran primero donde dejó buenos momentos ofreciendo el pecho de viriato y en un segundo y difícil por su mansedumbre al que tuvo que arriesgar para encelarlo con Disparate y Dalí. Todo quedó en eso, porque por segunda vez en esta feria taurina de la capital, el rejoneador no estuvo acertado con los rejones de muerte.

 

 

El pequeño de la saga Moura, Miguel Moura, dio una tarde de toros donde se vio un joven rejoneador de buenas maneras pero con falta de depurarlas. Estuvo bien en su primero montando a Norteño. Ofreció un gran tercio de banderillas y saludó una ovación. En el segundo de su lote, con quite, toreó muy bien de costado y clavó varias banderillas al sesgo, una pena que se deje tocar tanto las monturas y marró con la cruceta al repetir hasta siete veces. Silencio.

 

 

Gran corrida de toros, de Ángel Sánchez y Sánchez, quitando el manso tercero que propiciaron el lucimiento de los rejoneadores por su tranco, fijeza y motor.