La producción de remolacha alcanza el récord en una campaña muy positiva para el sector

La fábrica de Toro (Zamora) ha recibido una media de 110 toneladas por hectáreas por las 90 del año pasado

Los agricultores de la provincia de Salamanca tienen un pequeño motivo para sonreír gracias a la favorable campaña de remolacha cuyo resultado ha arrojado un resultado récord de producción en la fábrica zamorana de Toro: 110 toneladas por hectárea, frente a las 90 o 92 de la campaña pasada, “aspecto que es el único aliciente que hace que el productor n o pierda dinero y que puede incentivar un cultivo antes considerado estrella”, señala Juan Manuel Redero, agricultor de la zona de Las Villas.

A este aspecto notable también hay que sumarle el alto grado de riqueza de la remolacha molturada en la fábrica con una polarización elevada, de más de 18 grados de riqueza, aspecto que se ha visto favorecido también por las favorables condiciones meteorológicas que han hecho que no haya habido problemas con la recogida ni la recolección del cultivo ante la ausencia de precipitaciones.

En otras campañas, las abundantes lluvias provocaron un notable retraso en la recogida y traslado del cultivo a la fábrica de Toro, perdiendo calidad el cultivo y disminuyendo la producción por un mal desarrollo del mismo y por la tardanza en su cosecha, bajando los rendimientos en la provincia.

Un 20% por recoger de la tierra
“El fin de esta nueva campaña está previsto para mediados de febrero más o menos, aunque todo dependerá de si las lluvias siguen respetando el arranque de remolacha, que en la provincia de Salamanca no quedará más que un 20 por ciento porque las labores se han llevado a cabo muy bien”, destaca Redero.

En cuando a las perspectivas de cara al futuro, la remolacha se ha posicionado como un cultivo que ya no es la estrella de antes pero que sí permite al agricultor un cobro seguro aunque no le garantice demasiada rentabilidad, “siempre que se hable de producciones elevadas como las de esta campaña”, señala Redero.

Por ello, y ante la mala campaña de la patata, los agricultores pueden optar por sembrar una mayor cantidad de remolacha aunque aún es pronto para saberlo y porque en el tubérculo por excelencia, después de un año horrible como éste, siempre pasa a uno bueno. “Los agricultores deben cerrar la producción de patata con contratos para asegurarse un dinero fijo y no tener problemas con el producto libre como pasa en la mayoría de los años”, destaca Redero.