La producción de miel desciende un 25% respecto al año pasado

Mala campaña. Tras el varapalo de la primavera, los apicultores de la provincia esperan que la situación se recupere de cara a las mieles de verano que se recogerán durante todo el mes de agosto
CHEMA DÍEZ

La campaña de mieles de primavera arroja un balance negativo respecto al año pasado, con un descenso del 25% en la producción, motivado en su gran parte por la meteorología, con excesivas precipitaciones, que impidieron realizar la labor apícola en su plenitud. A estos inconvenientes hay que sumarle, además, la mortandad de las colmenas y el misterioso síndrome de despoblamiento con el que el sector convive desde hace ya mucho tiempo.

Tampoco acompañan las cifras que se conocen en el ámbito nacional e internacional, porque la producción también ha descendido de modo significativo por los mismos motivos que en la provincia.

Por tanto, y ante esta situación de crisis, los apicultores se agarran a las mieles de verano como la tabla de salvación de un año “muy malo”, que se recogerán durante todo el presente mes de agosto y que marcarán el futuro.
“Hemos atravesado una situación bastante complicada porque esta campaña ha sido muy aciaga por todos los factores externos que nos han perjudicado, y por eso ahora estamos como estamos”, sentencia Santiago Canete, presidente de la cooperativa salmantina Reina Kilama.

Un precio “normal”
Por contra, el valor de la miel no es el esperado por los apicultores de la provincia pese al descenso de la producción, “porque tan sólo ha aumentado 0,10 euros, hasta los 2,50 euros por kilogramo respecto a una campaña normal, por lo que no es algo como para tirar cohetes, ni representativo según está la situación en estos momentos”.

Por otro lado, la situación del polen no es mucho mejor porque existe una escasez muy representativa, “y las operaciones que se hacen, que no son muchas, sí es verdad que tienen un precio muy elevado”.

Tal es así, que se ha duplicado el valor de este producto en relación al pasado año hasta alcanzar en muchas ocasiones los ocho euros por cada kilogramos. Así, una nueva campaña será la que marque el devenir para la producción de polen que deja atrás un año aciago en lo que a producción se refiere.

Papel del intermediario
Otro de los asuntos que preocupa al sector de la apicultura es, sin dudarlo, el papel de los intermediarios, que en la actualidad perjudica aún más la aciaga campaña de miel y polen. Así, su papel es “beneficiarse aún más de esta situación de la campaña de miel y marcar la pauta”. Con el polen ocurre lo mismo, porque en ocasiones se mezcla con producto originario de China y se desvirtúa en gran medida, disminuyendo la calidad.

En resumen, el sector no puede atravesar por un peor momento, y se agarra a la campaña de las mieles de verano como a un clavo ardiendo, datos que se conocerán a finales del mes de agosto o principios del mes de septiembre en la provincia de Salamanca.