La producción de lenteja cae un 50% respecto a un año normal

Problemas en la campaña. El rendimiento por hectárea pasa de los 850 kilogramos de media a los 300 ó 400 kilogramos por hectárea debido a las adversidades meteorológicas con heladas y lluvia
CHEMA DÍEZ

Pese a que la esperanza es lo último que se pierde, los productores de lenteja no han hecho otra cosa que confirmar la debacle en una campaña “desastrosa” con producción que se reduce a la mitad respecto a la media de la última década, pasando de 850 a 300 ó 400 kilogramos por hectárea.

El resultado de esta conclusión se aprecia en el campo, con semillas manchadas y una planta desgranada debido al movimiento de la siega para secar la planta y poder cosecharla con cierta garantía.

Las heladas del mes de mayo y las abundantes precipitaciones del pasado mes de junio echaron a perder un cultivo que siempre se ha caracterizado por una regularidad y una calidad fuera de duda, “pero está claro que éste no ha sido nuestro año y tendremos que empezar a pensar ya en la próxima campaña, con el objetivo de seguir con la calidad, que es la marca de esta Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lenteja de La Armuña”, apuntó Nicolás Armenteros, secretario técnico de la Asociación Legumbres de Calidad.

Pero sin duda, el aspecto que tuvo una mayor incidencia negativa en el cultivo fueron las heladas, que arrasaron las tierras como si Atila hubiera pasado por las mismas, dejando a los agricultores con una gran pérdida de rentabilidad en su explotación.

Apuesta por el cultivo
No obstante, y pese a las conocidas dificultades de esta campaña, los agricultores van a seguir apostando por la calidad en la lenteja y por la siembra de cara al año que viene, “para poder superar este traspié que ha supuesto el desastre en la producción y en el rendimiento. La verdad es que da pena ver cómo estaban algunas parcelas sembradas de esta legumbre. Pero por suerte, y aunque sean pocas, hay algunas que darán buenas producciones”.

Tal es el enfado y la indignación de los productores, que muchos señalan que han podido coger algún kilogramo más de los que gastaron en la siembra.

Otro de los inconvenientes derivados de esta problemática hace referencia a la venta en el mercado, “porque ya sabemos que no seremos capaces de hacer frente a toda la demanda que tenemos pendiente este año, por lo que se acumulan los problemas, y por eso tenemos que tener en mente ya el próximo año”.

Hay que recordar que para el inicio de esta campaña, aumentó la superficie sembrada de lenteja porque los agricultores vieron en este cultivo una buena oportunidad debido a la calidad de las lentejas y el precio asegurado para el productor.

Además, desde la asociación siempre siguen con la lucha del etiquetado, de modo que el producto que adquiera el consumidor sea de la IGP Lenteja de La Armuña y no una importada que engañe al propio consumidor. Por ello, conseguir que la certificación y los controles sean los mismos es el objetivo principal de una marca que goza de un reconocido prestigio.