La procesión de la Virgen de las Angustias acorta el recorrido por la lluvia

Diez minutos. El mal tiempo deslució la procesión y el recorrido se redujo; la imagen partió de la iglesia, llegó a la Plaza Mayor y regresó a la catedral
á. s. p.

El fervor y la devoción que se vive en la Semana Santa mirobrigense se dejó sentir ayer en la procesión de Nuestra Señora de las Angustias, que salió de la iglesia de la Venerable Orden Tercera con su impresionante y mimada imagen de la Virgen con su hijo exánime en brazos y el corazón traspasado por el dolor. Anoche se respiró en el ambiente un aire especial y diferente, el que fluía de esos 27 años que lleva ya esta cofradía integrada solamente por mujeres. Sin embargo, la lluvia deslució el desfile y redujo el recorrido. Partió de la iglesia a la Plaza Mayor y en diez minutos regresó a la Catedral.

Así, la Virgen de las Angustias partió de la iglesia de la Venerable Orden Tercera, cruzó la Plaza Mayor por delante del Ayuntamiento y para regresar de inmediato a la Catedral donde permanecerá hasta el Viernes Santo que volverá a desfilar si el tiempo no lo impide.

La historia
Un grupo de mujeres devotas de esta Virgen decidió un día acompañar aquel paso de la Virgen de las Angustias que desfilaba el viernes Santo en la procesión de La Carrera a hombros de mirobrigenses preocupados y amantes de su pueblo como Antonio Cantarinas, Tato Galerías, Manolo Dorado, Tino o Alipio y los desaparecidos Chema Rodeo y Toño Vasconcellos, recordados cada año.  Hoy son los hijos de éstos los que portan el singular y valioso paso de la escuela de Luis Salvador de Carmona, restaurado y cuidado con especial cariño por esta cofradía. A partir de las once de la noche las calles del recinto histórico acogieron la salida del desfile de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz con más de 250 cofrades.