La Policía portuguesa halla explosivos en un piso de ETA

Búsqueda. De Oier Gómez Mielgo y Andoni Zengotitabengoa Fernández que escaparon hace una semana tras abandonar un vehículo por un control
Efe

La Policía portuguesa y la Guardia Civil buscan a dos presuntos miembros de ETA que huyeron hace una semana de la vivienda de la localidad de Óbidos donde, en las últimas horas, ha sido localizada la base de la organización terrorista en Portugal. La banda almacenaba 500 kilos de explosivos y varias bombas listas para detonar.

Se trata de Oier Gómez Mielgo y Andoni Zengotitabengoa Fernández, en busca y captura después de huir en 2006 y 2007, respectivamente, cuando estaban en libertad provisional. Ambos tienen antecedentes por violencia callejera. El director nacional de la Policía Judicial (PJ), José María de Almeida Rodrigues, y el comandante general de la Guardia Nacional Republicana (GNR), Nelson Santos, indicaron además que el lunes fue aprehendida en esa misma región una furgoneta robada hace un año en la localidad lusa de Castelo Branco, con detonadores y matrículas falsas en su interior que usaban los inquilinos de la casa.

La vivienda de Obidos había sido alquilada para un periodo inferior a medio año, según la policía, a una agencia inmobiliaria por dos hombres que hablaban español y que se instalaron en ella hace dos meses. En la furgoneta aprehendida iban también dos hombres que lograron huir de la GNR lusa, un cuerpo similar a la Guardia Civil española, cuando les dieron el alto en un control rutinario en la región de Obidos. El vehículo, que llevaba placas falsas y tenía más matrículas, y palas, guantes y ropa de trabajo, así como los detonadores en su interior, fue encontrado después de ser abandonado.

Según testimonios a la policía de los vecinos de la vivienda sospechosa, los inquilinos españoles usaban esa furgoneta en sus desplazamientos. El hallazgo de la vivienda, según Almeida Rodrígues, fue posible por la denuncia ayer de un vecino que informó a la policía de que la casa llevaba varios días con las puertas y ventanas abiertas y las luces encendidas, como si la hubieran abandonado de forma precipitada.

Cuando las Fuerzas de Seguridad acudieron allí, encontraron los mapas, de ciudades no especificadas, y los explosivos en los cuales hay marcas que los identifican, aunque los mandos policiales no quisieron revelar cuáles son.

Almeida y Santos sí reconocieron que se trata de un caso de “contornos terroristas” y que están en contacto desde que se produjeron los hechos con las autoridades españolas. El director de la PJ manifestó la voluntad de Portugal de “desmembrar la organización que está detrás” de los explosivos, los cuales aún están inventariando e investigando, al igual que los objetos encontrados en la vivienda, a 125 kilómetros al norte de Lisboa.