La Policía niega la relación del “cabecilla” con los colombianos

Testimonio. El instructor de la operación dice que “en las intervenciones y seguimientos no observaron ninguna compra de coches”. Conclusión. La fiscal rebaja de seis a cuatro años la pena para J. M. S. G.
E.G.

El capitán de la Policía Judicial de la Guardia Civil e instructor de la operación Masadá confirmó ayer durante su intervención en la Audiencia provincial que el presunto “cabecilla” de la banda, E. G. C., alias Popi, “no tiene que ver con los colombianos”.

La segunda jornada del juicio contra once acusados de un delito de tráfico de drogas comenzó ayer con la intervención del capitán de la Policía Judicial, quien señaló que la operación comenzó a raiz de las escuchas telefónicas. Según su versión, el día anterior a la intervención –el 12 de julio de 2007– uno de los imputados, que presuntamente era el enlace con los colombianos, A. D. M. alias Murphy, junto con J. M. G. Z., mantuvo un encuentro con L. G. M. Q. en Madrid y, de regreso, “les interceptamos en un punto de verificación cinco gramos de cocaína”, que en una prueba posterior dio negativa a dicha sustancia.

Al día siguiente, según siempre la versión del testigo, desde Madrid se trasladaron dos vehículos, un Ford Focus con tres ocupantes, que iba delante y servía presuntamente de lanzadera, y un Opel Meriva, con dos viajeros. A la altura de Calvarrasa de Abajo pararon una vez y en el centro comercial de Santa Marta fue cuando L. G. M. Q., se bajó del vehículo Ford Focus y se montó en otro coche. En ese momento, “no llevaba nada”, señaló el testigo en relación con la droga.

Posteriormente, L. G. M. Q., se puso en contacto con el presunto proveedor de la droga y con A. D. M., alias Murphy, para encontrarse en La Aldehuela, donde supuestamente recogería la sustancia.

Durante el registro del vehículo, una vez que los sospechosos del turismo Opel Meriva (M. M., M. A. G. y L. G. M. Q.) llegaron a La Aldehuela, los agentes encontraron en un paquete “escondido debajo de la guantera”, la droga, 1.370 gramos de cocaína.

En el momento de la intervención, el agente señaló que L. G. M. Q., se responsabilizó de la sustancia y dijo que lo había hecho “por coacciones”, tal y como el imputado narró en su comparecencia.

Mientras, otros dos individuos, N. J. H. G. y F. A. P. C.., fueron arrestados en el centro comercial de Santa Marta. Por su parte, E. G. C., Popi, fue arrestado en el INEM del barrio de San José, al igual que A. Ch. C, quien, según los agentes policiales, mantuvo una actitud agresiva durante su intervención, “faltando el respeto a los agentes”.

En otro operativo la Policía, según los testigos, detuvo a M. G. A., cuando salía del domicilio de E. G. C. y le intervinieron aproximadamente 30 gramos de cocaína en su furgoneta. La operación culminó con la detención de J. M. G. Z., tras las denuncias que indicaban que en el bar que regenta, según el acusado, su mujer, algunas personas “salían con papelinas”. Finalmente, tras un seguimiento por el barrio de Pizarrales y la estación de autobuses, los agentes aprehendieron a J. M. S. G., a la puerta de su domicilio seis paquetes de hachís.

Respecto a la posibilidad de que algunos de los imputados, entre ellos el presunto cabecilla de la banda, contactaran entre ellos debido a que se dedican a la compra-venta de vehículos, el capitán de la Policía Judicial señaló que “en las intervenciones y vigilancia no observamos ninguna compra de turismos”.

La Fiscal mantiene las penas
Tras la segunda jornada del juicio, que se prolongó más allá de las 21.30 horas, el Ministerio Público mantuvo las peticiones para los acusados, salvo para J. M. S. G., al que le rebajó la pena de seis a cuatro años y un día de cárcel. Al respecto, por el delito de tráfico de drogas, tuvo en cuenta la atenuante de adicción a las drogas, por lo que rebajó de cuatro a tres años y un día, más el pago de una multa de 18.000 euros. Mientras, para el delito de tenencia ilícita de armas, rebajó de dos a un año de prisión.