La Policía dice que los acusados trataron de acceder a la cocaína

‘Operación Navío’. La versión policial desmonta el testimonio de los procesados de que lo único que pretendían era realizar un negocio legal de importación de muebles y maderas de alta calidad
Europa Press

Varios agentes de la Policía Nacional de Valladolid que el 22 de octubre de 2007 interceptaron en el Polígono de Los Villares de Salamanca un contenedor llegado desde Colombia con 55 kilos de cocaína aseguraron que tres de los cuatro detenidos ese día habían descargado ya buena parte de la carga, compuesta por tablones de cedro y roble, y pretendían acceder al doble fondo habilitado en el suelo para extraer la droga.

Tal afirmación fue lo más destacado de la tercera jornada del juicio que se sigue en la Audiencia de Valladolid contra ocho personas, presuntamente implicadas en la operación Navío y expuestas a penas que suman 98 años de cárcel y al pago de multas por valor de 27 millones de euros, ya que el testimonio de estos dos agentes vendría a desmontar la versión de los procesados de que lo único que pretendían era realizar un negocio legal de importación de muebles y maderas de alta calidad y desconocían la existencia de la droga.

Así, dos policías que participaron en el dispositivo de vigilancia montado en el Polígono salmantino de Los Villares, explicaron que la detención de cuatro de los ocho procesados, Pedro Domingo F.R. (José Luis), José Miguel C. (Chori), Luis S.O. y Santiago G.M., se produjo cuando el primero abandonaba dicha zona industrial en su vehículo y los otros tres, que habían descargado la mitad del contenedor, se disponían a extraer la cocaína.
“La decisión de intervenir se tomó cuando escuchamos que alguien comenzó a golpear el suelo con una especie de ‘pata de cabra’ o de herramienta para quitar tornillos”, relató uno de los policías, quien añadió que acto seguido él y sus compañeros partieron una tabla del fondo del contenedor y fue entonces cuando “salió polvo” al que realizaron el narcotest y éste dio positivo.

Para la extracción de la totalidad de la cocaína tuvieron que contar con la colaboración de los bomberos de Salamanca, que, dado que ya había anochecido, acudieron provistos de generadores de luz y herramienta, entre sierras y radiales, para cortar el doble fondo de madera atornillado que ocultaba la droga.

Sin embargo, su testimonio incurrió en algunas contradicciones con respecto al aportado por otro compañero, ya que este último aseguró que tras detener a los sospechosos trataron de acceder al doble fondo del contenedor con un cincel y un martillo y tuvieron que desistir porque “era imposible”, con lo que se vieron obligados a llamar a los bomberos y fueron éstos, no la policía, los que realizaron una primera cata para comprobar que había droga. El agente añadió que las labores se vieron facilitadas ya que en el vehículo de Pedro Domingo F.R. se intervino, además de un papel con los nombres de parte de los acusados y la cantidad de droga que les correspondía, un croquis o plano que detallaba la forma de acceder a la mercancía. En este punto, el anterior miembro del Grupo de Estupefacientes mantuvo que tal croquis lo conocieron una vez completada la extracción.

Otro de los integrantes de la brigada recordó de ese día que en el momento de la detención los procesados “tenían un semblante tranquilo, pero les cambió la cara cuando les llegó el murmullo de que el narcotest practicado a parte del polvo extraído había dado positivo”.

El juicio no concluirá hoy ya que los interrogatorios a los que están siendo sometidos algunos de los testigos obligará a la Audiencia a prorrogar el proceso hasta febrero. Con carácter provisional, la Fiscalía solicita para los dos supuestos cerebros de la red, Pedro Domingo F.R. y José Miguel C., penas de 16 años de prisión y multas de 8.910.000 euros, mientras que para los otros seis imputados pide penas de 11 años y sanciones pecuniarias por importe de 2.970.000 euros.