La Policía actúa ante el encierro de un vecino de Garrido en protesta por la construcción del párking

Los opositores al parking logran que la empresa que hacía la poda de los árboles desista de seguir con su trabajo a pesar de la presencia policial. Un vecino se cuela en el recinto vallado y obliga a un importante despliegue policial.

Los vecinos que forman parte de la plataforma que se opone al parking Garrido continúan con su lucha y han logrado detener el avance de los primeros trabajos. No en vano, este 29 de septiembre, un grupo de vecinos de este barrio salmantino han pasado a la carga y han conseguido paralizar las labores de poda de los árboles de la zona que estaba realizando la empresa encargada.

 

Una empresa de viveros realizó durante la mañana del lunes los primeros trabajos de poda de los árboles del parque de Garrido, supuestamente, paso previo a su traslado ya que hay que quitarlos para construir el parking y existe un compromiso para trasplantarlos a otro lugar en vez de talarlos. Sin embargo, los vecinos contrarios al proyecto creen que se trata más de una tala de árboles que de una poda, ya que temen que, una vez sean trasladados a otro lugar durante las obras, se sequen. Por este motivo, han decidido actuar.

 

Algunos de los árboles del parque ya han sido podados.

 

Así, a primera hora de la tarde, un grupo de vecinos se ha apostado en la puerta de entrada al recinto vallado que ahora rodea todo el perímetro del popular parque de Garrido. Ante la imposibilidad de realizar su labor por la presión de los vecinos, responsables de la empresa han decidido sacar la maquinaria y no continuar las actuaciones al considerar que no se daban las condiciones necesarias. Esta situación ha hecho necesaria la presencia de un importante despliegue policial, con efectivos de la Policía Nacional y de la Policía Local.

 

Pero no todo queda ahí porque, mediada la tarde, un vecino ha decidido protestar de una manera original: colándose en el recinto. Ha conseguido pasar al otro lado de las vallas y ni siquiera la nutrida presencia policial ha podido impedirlo. Pasadas las nueve de la noche no había abandonado su actitud y permanecía en el recinto; el protagonista de la protesta, uno de los miembros relevantes de la plataforma contra el subterráneo, se ha hecho notar asomándose a la valla cuando no había presencia policial y, después, emitiendo aullidos. Los vecinos integrantes de la plataforma contra el parking consideran que tiene todo el derecho a permanecer en el interior del recinto vallado porque no se está produciendo ninguna obra y no hay orden que lo impida. 

 

Esta situación, y el hecho de que no se podía abrir el candado que cierra la puerta, ha impedido que las fuerzas de seguridad pudieran entrar para conminar al vecino a abandonar su actitud. El dispositivo policial se ha ido reduciendo y, cerca de las nueve y media de la noche, solo quedaba una furgoneta de la Policía Nacional y un coche de la Policía Local.