La pérdida de rentabilidad en la remolacha provoca un abandono del 20% para la próxima campaña con un futuro aún más pesimista

El cultivo remolachero pierde importancia dentro del sector (Chema Díez)

Hace dos años, el agricultor recibía 42 euros por tonelada, cifra que se ha visto reducida hasta los 36 actuales, a lo que hay que sumar la tardanza en el pago total por tonelada.

El cultivo de la remolacha es uno de los grandes damnificados en la provincia de Salamanca y en Castilla y León como consecuencia de la pérdida de rentabilidad que le ha llevado a perder muchas hectáreas de superficie.

 

Esto se debe al descenso en el precio, a la supresión de la ayuda de tres euros por tonelada de la Junta y al elevado valor de los cereales, que hacen que la remolacha, antes cultivo estrella, haya quedado relegada a un segundo plano.

 

Por ello, si la pasada campaña ya se perdió un gran número de productores, para la próxima, las previsiones apuntan hacia un descenso del 20% de la superficie sembrada, que se reducirá hasta las 1.200 o 1.300 hectáreas por las 1.500 o 1.600 que había con anterioridad, y con unas previsiones poco halagüeñas.

 

“La verdad es que este cultivo ha pasado de ser la estrella a no ser nada porque el agricultor ve que ya no es rentable producir. La supresión de la ayuda de la Junta ha hecho mucho daño y la tardanza en el cobro completo asignado por hectárea frena a los agricultores. También influye el elevado precio de los cereales, que le hacen ser más atractivos”, señala Juan Manuel Redero, agricultor de la zona de Las Villas.

 

La patata, la cara

 

Por otro lado, el cultivo de la patata presenta ahora mejores previsiones en la escasa cantidad que queda almacenada, con un valor que oscila entre los 0,24 y 0,26 euros por kilo, hecho que ha animado a los agricultores de provincia y comunidad a sembrar una mayor superficie la próxima campaña, aunque esta opción puede conllevar una caídas en el precio de este tubérculo como ocurre de manera cíclica.