La oposición quiere desmontar 20 años de contratación del PP en el Ayuntamiento

El concejal de contratación, Carlos García Carbayo, y el alcalde de Salamanca.

Los tres grupos de la oposición ponen sobre la mesa cambios radicales en la manera de contratar del consistorio: quieren acabar con contratos 'a dedo' y negociados sin publicidad, abrir la licitación y ampliar la concurrencia para evitar que haya empresas privilegiadas. Y quieren hacerlo por vía de presupuestos. 

El Ayuntamiento de Salamanca es uno de los grandes contratistas de la ciudad, especialmente en obras. Sin embargo, la oposición no está nada conforme con los métodos instaurados en los últimos 20 años por los sucesivos gobiernos del PP y está dispuesto a ponerlos en solfa y a modificarlos de manera radical para conseguir más transparencia e igualdad de oportunidades y erradicar prácticas que tacha de clientelistas. Y lo quiere hacer de tal forma que las nuevas fórmulas sean las prestablecidas para la ejecución del presupuesto.

 

La necesidad de un cambio ya la han puesto sobre la mesa todos los grupos de la oposición, pero no es de ahora. El grupo socialista lleva tiempo insistiendo en la necesidad de objetivar más los pliegos de contratación para evitar que buena parte de la puntuación de los concursos quede a la arbitrariedad, ha pedido reducir la duración de contratos para evitar lo que ocurre ahora, que hay muchos firmados más allá de la legislatura, y ha denunciado la acumulación en pocas empresas de muchas de las contrataciones de obras o servicios públicos. Ahora se suman a estas voces las de los dos nuevos grupos.

 

La necesidad de un cambio ha surgido en las primeras comisiones y mesas de contratación de la recién estrenada legislatura. La oposición ya ha introducido cambios en algunos pliegos, como los de ayuda a domicilio, y también se ha encontrado con la convicción del grupo popular de que sus sistemas son los adecuados. Sin ir más lejos, en el contrato de la ropa del personal municipal (licitado este pasado día 20 de agosto) se produjo la circunstancia de que solo se presentaban dos empresas y que una de las ofertas tuvo que ser retirada; ante esta situación, el grupo popular trató de explicar que en lugar de una licitación abierta hubiera sido mejor ir a un procedimiento negociado sin publicidad, pero los grupos de la oposición se negaron.

 

El uso de estos contratos es una de las pegas que tanto PSOE como Ciudadanos y Ganemos le han puesto. Para Ganemos, los últimos en manifestarse este mismo martes, se trata de una fórmula proclive al amiguismo: el Ayuntamiento invita de manera discrecional a las empresas que quiere en vez de abrir el concurso. La solución, según Ganemos, un registro de proveedores y contratistas al que se puedan apuntar todas las pequeñas empresas de Salamanca, que el Ayuntamiento les comunique todas las licitaciones que se abran y que se acceda en igualdad. En el caso de los contratos menores, se podría recurrir a un acceso por turnos para los suministros para dar entrada a todas las empresas locales.

 

Este registro es la misma idea planteada por el PSOE en las más recientes comisiones de contratación porque agilizaría el trabajo y permitiría al Ayuntamiento dar a todos las mismas oportunidades; al establecerse un sistema para avisar de las licitaciones que se abran, a través de una aplicación de avisos, se evita el problema que en ocasiones se da de que no se presentan empresas a un concurso.

 

La oposición pretende también que estos cambios dejen impronta en el documento más importante para el funcionamiento del Ayuntamiento, los presupuestos de cada año. El objetivo, propuesto por Ganemos, es plantear todas estas modificaciones en el debate de presupuestos (previsiblemente, a partir de octubre) para que se introduzcan en el documento de bases de ejecución, es decir, que se conviertan en la norma para el gasto del consistorio en contrataciones. Los grupos de la oposición están dispuestos a dar la batalla en este sentido.