La oposición impone a Mañueco los presupuestos participativos y el alcalde los deja en mínimos

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, en rueda de prensa. (Foto: Félix Oliva)

El alcalde se atribuye el consenso sobre una medida que el PP rechazó en pleno y que sólo acepta por la presión de PSOE, Ciudadanos y Ganemos. Limita la voz ciudadana a unas pocas materias con un tope económico de 2 millones de euros en inversiones.

El Ayuntamiento de Salamanca tendrá presupuestos participativos en 2017, pero será por la presión de los grupos de la oposición han ejercido sobre el alcalde Fernández Mañueco, que se ha resistido a dar un claro paso al frente en esta materia y que finalmente lo ha hecho con un mecanismo que limita notablemente el alcance de la participación. Algo que PSOE, Ciudadanos y, con muchas reservas, Ganemos dan por bueno sólo porque era la única manera de poner en marcha esta novedad sin esperar.

 

Sin embargo, lo que menos convence a la oposición es el intento por parte de Fernández Mañueco de atribuirse el mérito de un proceso participativo que el propio PP ha llegado a rechazar esta misma legislatura. En la nota de prensa difundida por el gabinete de prensa del Ayuntamiento, se asegura que "La Junta de Portavoces ha respaldado, a propuesta del alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, el modelo para que los vecinos participen este año en la elaboración del Presupuesto Municipal de 2017". Nada más lejos de la realidad.

 

La propuesta llega a Junta de Portavoces y allí la impulsa el alcalde forzado por los grupos de la oposición. En primer lugar, Ciudadanos incluyó los presupuestos participativos en el acuerdo que ha permitido a Fernández Mañueco ser alcalde en minoría; no le quedaba más remedio que impulsar esta medida si no quería perder su apoyo porque así lo obligaba el acuerdo para el primer año. En segundo lugar, Ganemos fue el encargado de impulsar la implantación de un modelo de participación ciudadana en los presupuestos municipales; lo hizo en el pleno del día 4 de diciembre y entonces el PP votó en contra de la moción. Y por último, ha sido el PSOE quien ha impulsado las consultas con otros municipios que se hicieron en marzo para conocer el modelo que había en otras ciudades.

 

 

MODELO DE MÍNIMOS

 

Pero es que, además, el modelo adoptado por el Ayuntamiento de Salamanca no es más que un proyecto piloto que está muy lejos de lo que se pretendía y de lo que piden los grupos de la oposición. El único motivo por el que se acepta es para ponerlo en marcha este año porque, de nuevo, el equipo de Gobierno empezó tarde los trámites y lo ha dejado para el final de modo que ha restringido la participación.

 

La exigencia de C's data de hace un año, la primera moción de Ganemos de diciembre y las consultas con otros municipios, de marzo, pese a lo cual se ha esperado hasta que no queda casi plazo para la consulta; de hecho, las propuestas hay que hacerlas antes del 30 de junio. Además, se ha limitado la posibilidad de hacer aportaciones a cinco áreas y al capítulo de inversiones; y sólo a un 10% del presupuesto, lo que otorgará a los ciudadanos el poder de decidir sobre unos 2 millones de euros.

 

Por último, hay que apuntar que no se podrá votar por separado las aportaciones de los ciudadanos y el resto de presupuestos que elabora en solitario el PP; una coartada perfecta para acusar al resto de grupos de rechazar propuestas ciudadanas si se niegan a aceptar las cuentas del equipo de Gobierno.

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