La niña de 13 años hallada en una caseta tuvo una muerte violenta

Málaga. El cadáver de la menor, desaparecida desde el miércoles, presentaba golpes y tenía la cara cubierta.
AGENCIAS
La autopsia que desde primeras horas de la mañana se practicó al cadáver de María Esther Jiménez Villegas, la joven de 13 años que desapareció el pasado miércoles en Arriate (Málaga), confirmó la muerte violenta de la menor, así como la existencia de un traumatismo craneoencefálico.

El cadáver de la menor fue hallado en la tarde del pasado jueves en el interior de la caseta de una depuradora de una piscina, zona en la que los investigadores encontraron “muchas huellas”, según afirmó el subdelegado del Gobierno en Málaga, Hilario López Luna.

Por los datos que dispone la Guardia Civil, se espera poder avanzar en las pesquisas en los próximos días y poner al autor o autores de la muerte a disposición judicial, manifestó López Luna, quien precisó que no se descarta ninguna hipótesis.

El cuerpo fue encontrado por un bombero del Consorcio Provincial que participaba en el rastreo y que miró a través de una rejilla de una caseta contigua a una piscina, situada en una finca privada, en la que ayer continuaba trabajando la brigada de Policía Científica de la Guardia Civil. El cadáver presentaba golpes y fue encontrado con la cara tapada.

En un primer momento se desconocía la identidad del cuerpo pero en torno a la medianoche se informó de que el cadáver correspondía a María Esther Jiménez Villegas, que salió de su casa sobre las 21.00 horas del pasado miércoles y no volvió. Además, fue vista la última vez junto a un amigo en una carretera próxima al pueblo, comentaron los familiares a los periodistas.

Tras conocer la noticia, los padres de la menor solicitaron que se encuentre al autor de los hechos y que, una vez en la cárcel, cumpla de forma “completa” la condena.

Por su parte, el alcalde de Arriate, Bernardino Gaona, aseguró que las investigaciones van “por buen camino”, por lo que se podría resolver “antes de lo que suele ser habitual” en estos asuntos. Mientras, la Guardia Civil no descarta ninguna línea de investigación y continúa recogiendo pruebas. Fuentes cercanas al caso aseguraron que la caseta en la que se encontró el cadáver de la joven “solía permanecer abierta”, y, sin embargo, el día del suceso mostraba “signos” de que habían introducido algo en ella para cerrarla.

Las huellas encontradas pueden ayudar a esclarecer el autor o autores del crimen.