La natalidad sube en 500 niños al año y regresa a los valores de 1991

No todo son negros nubarrones sobre Salamanca en el ámbito demográfico. Las últimas estimaciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicadas en la pasada semana, reflejaban una pérdida anual de dos mil ciudadanos en el conjunto de la provincia.
J. Romero

El futuro se presenta, no obstante, esperanzador de la mano de la sonrisa de los niños. La natalidad en Salamanca sigue su recuperación tras tocar fondo en el año 1999 con apenas 2.458 alumbramientos. La última Encuesta de Movilidad Natural de la Población del INE expone que la provincia asistió en 2008 a la llegada de casi tres mil recién nacidos, 2.987 en concreto. El alza de los nacimientos desde el cambio de siglo se cuantifica en cerca de medio millar de niños. La provincia salmantina no disfrutaba de un ‘baby boom’ tan intenso desde 1991, cuando se llegó a los 3.059 alumbramientos, una barrera que vuelve a ser factible traspasar tras años de profundas caídas de las tasas de natalidad.

Esta savia nueva empieza a notarse ya en la pirámide poblacional de Salamanca. La provincia acoge en la actualidad a 13.809 pequeños de hasta cuatro años. En el año 2000, con el comienzo del nuevo siglo, los 362 municipios salmantinos sumaban 11.276 residentes con esa edad, lo que supone un incremento del 22,4%. El crack demográfico resulta evidente a partir de los diez años y, en especial, desde la adolescencia. La falta de oportunidades laborales se entremezcla con, sobre todo, el desplome de la natalidad en las décadas de los ochenta y noventa a la hora de contabilizar los ciudadanos con entre 15 y 29 años, un total de 55.847, más de dieciocho mil menos que en enero de 2000.

Fase decisiva de la formación
Las disminuciones se aprecian, en especial, en los salmantinos con entre 15 y 24 años. En esta franja de edad, Salamanca ha perdido un poder demográfico indudable, casi catorce mil personas, que se registra en plena fase decisiva de la formación de las nuevas generaciones, en el Bachillerato y en la Universidad. No obstante, más que por cuestiones educativas, el descenso se produce por la caída de la natalidad. En el año 2000, los jóvenes con entre 15 y 24 años procedían de una época en la que los nacimientos oscilaban entre los cuatro mil y los cinco mil anuales. Mientras, los salmantinos que tienen ahora esa edad son niños de la generación de la primera mitad de los noventa y la segunda de los ochenta, cuando se aceleró el retroceso de la natalidad. La evolución demográfica en Salamanca en estas edades es muy similar a la que se produce en el conjunto de España, donde los ciudadanos con entre 15 y 24 años son alrededor de un 20% menos que en 2000. La única característica provincial distinta aparece en el siguiente escalón por edades. Frente a la estabilidad en España en el número de residentes con entre 25 y 29 años, Salamanca ha perdido en la última década a casi cuatro mil jóvenes coincidiendo con la incorporación laboral de las generaciones formadas en las facultades. El hundimiento demográfico provincial es en estas edades donde se manifiesta con mayor crudeza.

En cambio, la pirámide poblacional muestra una evolución ascendente importante con los salmantinos mayores de ochenta años, que confirman el envejecimiento de la provincia, y con las personas que cuentan con entre 45 y 54 años, 9.880 más que en 2000. Un salto demográfico que tiene en Salamanca el obstáculo de retener a los veinteañeros pero también la esperanza de contar con una alta natalidad por primera vez en dos décadas.