La mujer del chatarrero dice que le asesinaron por envidia y celos

 
e. g.

El motivo del crimen ha sido porque mi marido tenía licencia para vender la chatarra. Ha sido por envidia y celos”, señaló en la vista oral la mujer de Alejandro Guerra Alonso, más conocido como Jandri, fallecido el día 16 de mayo de 2009 después de recibir, al menos, dos disparos que alcanzaron el pulmón y el corazón.

Durante su comparecencia en la sala de vistas de la Audiencia Provincial, relató que el día de los hechos, se encontraba con su marido en el vertedero de Calvarrasa de Abajo. Se disponía a preparar la comida cuando se aproximó una camioneta. Señaló que el hermano del acusado F. S. J. se quedó en el vehículo. Aseguró que entre el imputado y la víctima “no hubo ninguna discusión. Mi marido no abrió la boca para nada”, sino que “sacó la pistola y tiró a mi marido cuatro o cinco tiros”. Puntualizó además que a Alejandro Guerra “no le dio tiempo” a defenderse. Después de los hechos y antes de darse a la fuga, el imputado “me dio un buen tortazo” y le dijo que se “largara a hacer la comidita”.

La mujer fue de inmediato a buscar al alcalde del municipio, quien le tocó el pulso y comprobó que Alejandro había fallecido.

El primero en declarar después de que cada una de las partes explicaran al jurado popular –compuesto por nueve personas y dos suplentes– sus conclusiones previas, fue el imputado F. S. J., quien dio un testimonio impreciso, sin aclarar exactamente el motivo que le llevó a acudir al vertedero de Calvarrasa de Abajo y por qué llevó un arma consigo.

Se limitó a contestar que su intención cuando acudió al vertedero el 16 de mayo de 2009 no era la de matar a Alejandro Guerra: “Yo no tenía intención de matar. Recuerdo que le disparé pero no sabía que le había dado hasta dos días después”.

Reconoció que conocía a la víctima “desde hace tiempo” y que tuvo “dos enfrentamientos con él”.

Apuntó que el origen de sus discrepancias estriba en la chatarra pero no aportó más detalles. Negó también que acudiera al vertedero porque la víctima le debía dinero.

Según su testimonio, la pistola con la que presuntamente disparó a Alejandro Guerra la adquirió tiempo atrás pero no se acordaba a quién se la compró y tampoco supo responder cuál fue el destino del arma tras el suceso. Además, precisó que no llevaba el arma encima con frecuencia, salvo ese día, pero no aclaró el motivo y reiteró que nunca, hasta ese día, la había utilizado.

Puntualizó también que disparó dos veces contra la víctima y aseguró que no la auxilió porque “pensé que no le había matado”. También reconoció que dio una bofetada a la mujer del fallecido.

Tras los hechos, el imputado y su hermano –después de que salió de prisión el 27 de febrero de 2009, residió con su hermano y la familia de éste– se fugaron en la furgoneta. El imputado estuvo durante un mes refugiado en Benavente y su hermano se marchó a Madrid, donde se entregó a la Guardia Civil. A las preguntas de si a lo largo de su vida había padecido algún trastorno mental, el acusado lo negó en varias ocasiones.

En la primera sesión del juicio también declaró el hermano del acusado y testigo presencial de los hechos, quien argumentó que ese día salió con su hermano en la furgoneta para acudir al vertedero de Calvarrasa de Abajo, ya que el acusado le había indicado que “Alejandro le debía dinero. Fuimos para que le diera el dinero o la chatarra”, argumentó. Previamente, pararon en un bar a tomarse “un café” según el testigo –el imputado señaló que tomó cinco o seis cervezas–. Una vez en el vertedero, el testigo, que no bajó del vehículo, señaló que víctima y agresor estuvieron conversando unos tres o cuatro minutos. Se bajó del coche al escuchardos disparos. Reconoció que decidió escapar por miedo y que reprochó a su hermano su actitud pero no precisó el argumento que le dio el imputado para cometer el crimen. Por último señaló que no conocía a la víctima y tampoco sabía que su hermano fue armado. Hoy se celebra la segunda sesión con el testimonio de la Guardia Civil y los informes periciales.