La millonaria 'torre de fuego' de Mañueco no dura un año

El actual alcalde, en su visita al parque de Bomberos cuando anunció la inversión en la torre de fuego desde su consejería de Interior.

Un informe interno saca a la luz importantes deficiencias de la instalación salmantina en la que se gastó más de un millón de euros. Cables pelados expuestos al fuego y al agua, ventanas que no cierran, salidas de humo mal diseñadas... Un compendio de fallos que descartan su validez para el entrenamiento.

COSTOSA DE MANTENER

Según fuentes internas, la instalación hecha para la torre de fuego del parque de Bomberos de Salamanca tiene un alto coste de mantenimiento. En concreto, la cantidad supera los 35.000 euros al año y de ello se ocupa, según las fuentes consultadas, la empresa que lo instaló, Dräger Hispania.

Cuando a principios de este año, el 13 de febrero, el alcalde de Salamanca visitó la flamante torre de fuego del parque de Bomberos de la capital, destacó que una de sus cualidades principales es que serviría para el entrenamiento de los bomberos profesionales. De ningún modo se le pudo pasar por la cabeza la protesta que protagonizaron 16 bomberos del parque por una inversión desproporcionada, los expedientes abiertos por el Ayuntamiento y la movilización de bomberos de toda España que tendrá su punto álgido este sábado en la Plaza Mayor.

 

La realidad es que los bomberos plantaron cara al alcalde porque ya habían comprobado que aquella inversión millonaria ni correspondía con la calidad de la instalación ni servía de gran cosa. Ahora mismo los propios agentes niegan que les esté siendo de utilidad y el principal problema es que la instalación presenta importantes deficiencias. Algo difícil de explicar para una inversión declarada de 1.034.423 euros financiada en buena parte por la Junta a partir de una subvención del pacto local impulsada también por Fernández Mañueco en sus tiempos de consejero de Interior y Justicia.

 

Así lo hicieron constar los bomberos de Salamanca en un informe interno elaborado con los resultados de las primeras maniobras que pudieron realizar pocos meses antes, al que ha tenido acceso este medio y que pone al descubierto no solo los fallos de la millonaria instalación, sino su poca utilidad para la que debería ser su función: la de entrenar en situaciones de peligro real a los bomberos.

 

El informe es producto de las maniobras realizadas durante el mes de septiembre de 2012, con la instalación recién estrenada en la torre. Las imágenes que acompañan el documento muestran deficiencias que afectan a todas las plantas de la torre. Los bomberos apuntan la existencia de cables sin recubrimiento expuestos al fuego y al agua de extinción; que la salida del humo está muy próxima a las placas impidiendo la dispersión de humo; que las salidas de humo están muy cerca de la extracción, lo que provoca que el humo salga a la calle; que las puertas no están señalizadas y es imposible saber cuáles dan a los cuartos de intervención y cuáles no.

 

Cable sin proteger en el interior de la torre.

Cables eléctricos expuestos al agua y el fuego.

Agua cayendo sobre cables de la instalación técnica de la torre de fuego.

Puertas sin señalizar en el interior de la torre.

 

Además, anotan que en la primera planta la salida de agua procedente de la extinción moja los cables eléctricos; que hay ventanas en mal estado que no cierran en todas las plantas; y que numerosos cables de la instalación y conducciones están expuestos al deterioro por el agua y el fuego porque no están protegidos.

 

Ventanas en mal estado en un cuarto con parte de la instalación.

 

Estos fallos no parecen propios de una instalación, por entonces, casi recién estrenada y en la que se han invertido más de un millón de euros. Porque hay que recordar que la torre en sí ya existía y que lo que cuesta ese dinero es la instalación del nuevo equipamiento técnico para la construcción existente.

 

NO SIRVE PARA ENTRENAR

 

Al margen del peligro que puedan causar estas deficiencias y del evidente rápido deterioro que puede sufrir una instalación mal rematada, lo más preocupante para los bomberos salmantinos, y que denuncian en su informe, es que el tipo de instalación adquirida no sirve para entrenar. Es el caso, por ejemplo, de las salidas de humo. Como se ve en las fotos que acompañan este reportaje, las placas que deben dispersarlo están colocadas tan cerca de las troneras que impiden la dispersión necesaria para simular condiciones de incendios reales; y además están tan cerca de las extracciones que buena parte de ese humo se va fuera del edificio, impidiendo la simulación de situaciones reales.

 

Salidas de humo que no dispersan bien los gases.

El humo, saliendo al exterior del edificio.

 

Según las fuentes consultadas por este medio, y con estos fallos, la instalación no permite entrenar las situaciones que se requieren para la actuación de bombreros profesionales y no sirve para preparar situaciones de extinción a las que se tienen que enfrentar. Los instructores y agentes del cuerpo en Salamanca aseguran que esta valoración la comparten otros profesionales que han llevado a cabo cursos en el parque de bomberos salmantino.

 

En su presentación oficial se especificó que este sistema mejoraría el entrenamiento para situaciones de fuego tanto de los bomberos de nuevo acceso como de profesionales en prácticas de otras dotaciones de Castilla y León y Portugal, extremo este que niegan instructores que manejan habitualmente la instalación.

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