La mejor afición, sí... pero así, no

Los agentes acudieron de manera rápida para calmar al aficionado (Foto: Cristian Martín)

Tras indicar los colegiados dos técnicas en contra de Avenida, una persona bajó casi hasta la pista blandiendo un bastón. Agentes de la Policía intervinieron para calmarle. Se retiró, tras sufrir un conato de mareo.

Se quedó en anécdota pero son cosas que no deben volver a repetirse en un pabellón como el de Würzburg. Cierto es que la afición de Perfumerías Avenida se puede decir que sigue siendo la envidia del país y casi de toda Europa por su apoyo incondicional al equipo pero hay situaciones que se deben cortar de raiz y ni siquiera provocar la sonrisa por lo absurdas que resultan.

 

Algo así ha sucedido durante el encuentro entre el equipo salmantino y el CREF ¡Hola! poco antes de que llegara el descanso. Los colegiados han pitado de manera consecutiva dos faltas y dos técnicas en contra del equipo local que han enardecido a la grada. Hasta ahí, bien. Al fin y al cabo para eso también está la afición, para presionar en todo lo posible y para poner en tela de juicio las decisiones arbitrales que en algunas ocasiones son difíciles de entender.

 

Sin embargo tras la segunda de esas técnicas una persona ha alcanzado la primera fila de la grada blandiendo un bastón y haciendo amagos de intentar golpear a quien se le pusiera por delante -si iba de gris mejor-. Varios aficionados a su alrededor han intentado calmarle, ante la mirada atónita de jugadoras como Marginean. Dos agentes de la Policía Nacional han intervenido, tratando de calmar al hombre, que rápidamente, ha recogido su bastón todo hay que decirlo porque no quería que se lo quitaran.

 

Foto: Cristian Martín

 

El problema es que la situación le ha generado un estado de nervios que ha provocado que se tuviera que sentar en la grada con la mano en el pecho. Hasta allí se han acercado los efectivos de Cruz Roja que no han tenido que intervenir porque el hombre, ya recuperado y con la llegada del descanso, ha abandonado ese lugar acompañado. 

 

Un simple ataque de nervios, una mala reacción que no se puede volver a repetir. Ser los mejores pasa por demostrarlo, en las buenas y en las malas -eso también sirve para los que a la mínima cargan contra lo que es propio-.