La mayor parte de organismos vivos marinos habita en el océano oscuro

Un equipo de investigadores españoles, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), está secuenciando el genoma del océano profundo y de la atmósfera a nivel global.

Un equipo de investigadores españoles, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), está secuenciando el genoma del océano profundo y de la atmósfera a nivel global, que darán lugar al descubrimiento de decenas de millones de genes nuevos en los próximos años, ya que según los responsables del proyecto hay datos para que sigan investigando varias generaciones de científicos.

 

Se trata de la Expedición de Circunnavegación Malaspina 2010, en el que participan más de 400 científicos a nivel mundial. Se trata de un proyecto "global" que demuestra cómo una investigación de conocimiento puede llegar a tener resultados y aplicaciones en el mercado y, así llegar hasta el final de la cadena, según ha valorado el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo.

 

Así, los trabajos de secuenciación, que se enmarcan en el proyecto 'Malaspinomics' se centran en virus, bacterias, protistas que viven en el océano hasta los 4.000 metros de profundidad. Según los resultados preliminares, la mayor parte de la masa viva de los organismos marinos está compuesta por microorganismos, de los que el 72 por ciento habita el océano oscuro, a partir de 200 metros de profundidad.

 

Entre los resultados preliminares que el CSIC ha avanzado, antes de que sean publicados en revistas científicas, los responsables del proyecto han revelado una enorme cantidad de especies desconocidas de micrroorganismos, como las bacterias, de las que el 60 por ciento de las halladas en el océano profundo detectadas con técnicas de secuenciación masiva son, hasta ahora, desconocidas.

 

Para el coordinador de la expedición Malaspina, Carlos Duarte, esto es un "salto adelante" porque es la primera vez a nivel mundial que se están analizando muestras del océano profundo de todos los océanos.

 

Duarte ha subrayado que con estos datos se esperan encontrar aplicaciones en materia de energía, cosmética, alimentación, cambio climático, entre otras, porque se han encontrado aplicaciones y datos que esperaban, pero otros muchos que inesperados. "Tenemos que tener los ojos muy abiertos y estamos desarrollando, por ejemplo, una nueva metodología para una nueva generación de antibióticos con organismos de la profundidad del océano", ha añadido porque existen "potenciales conocidas y potencialidades inesperadas".

 

HERENCIA PARA FUTUROS INVESTIGADORES

 

Además, ha destacado que este proyecto está haciendose en España. "Esta vez estamos liderando nosotros", ha valorado. En este sentido, el investigador del CSIC y líder del bloque de microorganismos de Malaspina, ha dicho que las muestras son "especialmente valiosas" porque son de zonas científicamente "poco estudiadas". Los investigadores han señalado que han dejado un 25 por ciento de las muestras reservadas como un repositorio para el futuro.

 

Con todo, esperan que los genes recolectados abran la puerta a múltiples aplicaciones biotecnológicas en distintos campos y, de hecho, cuentan con la colaboración de Deep Blue Enterprise, la empresa que han creado para aplicar los hallazgos.

 

Respecto a la potencialidad del proyecto, Duarte ha señalado que la expedición tuvo un coste de 4,2 millones de euros (financiados por el MINECO, el BBVA, el IEO y el CSIC) pero que el total del proyecto asciende a 17 millones de euros, "lo mismo que construir un kilómetro de AVE, es decir, lo mismo que 3 segundos de un viaje en AVE".

 

Sin embargo, los científicos calculan generar 9.000 millones de euros de propiedad intelectual para 5.500 genes. "Si logramos extraer todo el rendimiento vamos a generar el coste del proyecto multiplicado muchas veces", ha apuntado.

 

Al mismo tiempo, Duarte ha manifestado que la colección de muestras tiene un valor incalculable porque, en la actualidad, ningún país del mundo cuenta con este tipo de muestras a escala global. De este modo, ha relatado que cuando comenzaron con la gestión de Malaspina en 2007, secuenciar un millón de pares de bases de ADN costaba 400 dólares y, en la actualidad, 0,10 céntimos de dólar, por lo que ahora es posible.

 

HITOS DEL PROYECTO

 

Los científicos detectaron una pérdida de oxígeno en las aguas subtropicales y tropicales de todos los océanos y una de las causas podría ser la falta de ventilación, relacionada con el calentamiento global. Además, han registrado que la mayor transparencia del agua medida hasta el momento se encuentra cerca de Samoa, en el Pacífico Sur.

 

Al mismo tiempo, durante el paso de la navegación por el Pacífico, se recogieron partículas atmosféricas de agua y plancton para evaluar la posible radiactividad procedente de la central nuclear de Fukushima (Japón) y, aunque el análisis no ha terminado, los resultados apuntan a que los niveles de contaminación en la zona serían mínimos. Duarte ha precisado que las muestras se tomaron un mes después del accidente, lo que indicaría que la radiación "no se extendió rápidamente".

 

La expedición Malaspina comenzó el 15 de diciembre de 2010 y se desarrolló a bordo del buque Sarmiento de Gamboa y el Hespérides durante nueve meses, en los que los científicos tomaron unas 200.000 muestras de agua, plancton, partículas de la atmósfera y gases en 313 puntos de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico en 18 países y a profundidades de hasta 6.000 metros.