La madre de la víctima agrede y amenaza al acusado en un juicio

Nueve años. El fiscal mantiene la pena por tentativa de asesinato por el apuñalamiento en la avenida de los Comuneros el 7 de junio de 2009. Niega todo. El acusado aseguró no conocer al denunciante
M. S. B.

El Ministerio fiscal mantiene la pena de nueve años de cárcel más una indemnización que rondaría los 14.000 euros para el acusado O. M., ciudadano marroquí de 20 años de edad, por el apuñalamiento de un joven salmantino a plena luz del día en la avenida Comuneros en junio del pasado año.

Un juicio que se celebró en la mañana de ayer y que estuvo marcado por la agresión de la madre de la víctima al acusado tras la vista oral. La susodicha se levantó y propinó varios golpes a O. M. con el bolso que llevaba, por lo que los policías que se encontraban en la sala tuvieron que reducirla. Minutos después a la salida de la Audiencia, en la calle Gran Vía, se produjo un nuevo intento de agresión, además de insultos y amenazas, por lo que las Fuerzas de Seguridad presentes se vieron obligados a reducirla nuevamente para posteriormente trasladarla a Comisaría en un furgón policial tras morder a uno de los agentes.

Durante la vista oral, el acusado negó en todo momento que conociera a la víctima y afirmó que en ningún momento se le informó del motivo de la detención, ya que incluso llegó a pensar que lo hacían por su situación irregular en el país.

La víctima, L. C., de 19 años y actualmente en prisión, por su parte, aportó nuevos datos en su declaración, como que el amigo que le acompañaba en el momento de los hechos se paró frente al acusado y un acompañante de éste para pedirle un cigarro, así como que en el momento del pinchazo de la navaja, pudo girarse, ya que ésta se quedó enganchada, y vio la cara del asaltante, a quien reconocía en el banquillo de los acusados. En cambio, el amigo que le acompañaba en el día de autos, R. G. G., aseguró ante los letrados que no pidió un cigarro a nadie en aquella tarde y que no reconocería al asaltante que apuñaló a L. C. si lo viera, ya que únicamente vio a alguien correr hacía adelante tras los hechos.

Unas declaraciones contradictorias para la defensa y en las que ha basado su teoría para demostrar que no hay pruebas concluyentes que demuestren que su cliente, O. M., fuera el autor del apuñalamiento de la avenida Comuneros.

Además de la vista oral con la que comenzó el juicio, varios testigos aportaron nuevas pruebas, tanto para la acusación particular como para la defensa del caso. Al igual que el informe de los forenses que, en su momento, examinaron la herida por arma blaca que recibió la víctima y que también declararon ayer.

La acusación particular se basó en la declaración de la víctima, que asegura que vio con total claridad la cara del asaltante, tanto antes del incidente, como en el transcurso del mismo. Por ello mantienen la pena de cárcel y la indemnización correspondiente para O. M.

En cambio, la defensa del caso sostiene que las declaraciones, tanto de la víctima como del acompañante de ésta, testigo directo en la investigación, son contradictorias en varios aspectos, así como en el hecho de que al parecer, en la prisión de Topas, la propia víctima había negado que O. M. fuera el autor de la puñalada, por lo que pide la absolución del acusado y se apoya en la vida normal que lleva desde que viniera a España, hace ya tres años. El fiscal se apoya en que la víctima pudo morir, por lo que existe grado de tentativa de asesinato. El caso ha quedado visto para sentencia. Una resolución que se conocerá en unos días.