La lluvia sucumbe ante El Noveno

Varios miles de personas asistieron al segundo encierro a caballo para celebrar el día grande de estas fiestas
MIGUEL CORRAL

Con chubasqueros enfundados, paraguas en mano, o a cuerpo descubierto, todos acudieron a esta tradicional cita popular de la comarca de Vitigudino, en la que se celebra la libertad del pueblo, el día en que se rememora la victoria de San Felices de los Gallegos, Ahigal de los Aceiteros y Puerto Seguro (hace 158 años, Barba del Puerco), la sentencia por la que quedaban exentos del pago de un noveno de sus frutos a la Casa de Alba.

Y como en 1852, los alcaldes de los tres municipios dieron lectura en la iglesia de la Real Sentencia, honor que correspondió en esta ocasión al regidor de Ahigal de los Aceiteros, Francisco Manzano Manzano, amparado por sus homónimos, Jesús Gómez y Nicolás Hernández, de San Felices y Puerto Seguro, respectivamente.

Pero antes de esta conmemoración histórica, las calles volvían a ser el escenario inconfundible de estas fiestas, porque aquí, los toros se viven de una manera tan intensa que ni el cielo jarreando agua amedranta a jinetes, corredores y aficionados.

Así es que a las once de la mañana, la bomba anunciadora hacía cesar la lluvia para que el encierro a caballo fuera un año más el gran espectáculo de estas fiestas, un encierro en el que se corrieron cinco novillos de José Juan Pérez Tabernero y que llegaron a la plaza sin incidencias.

Tras este primer festejo y la lectura de la Sentencia, tuvo lugar la prueba del ganado, y por la tarde, una novillada que cerraría las fiestas hasta el año que viene.