La lluvia propicia más fluidez en la recogida de remolacha

Ritmo lento. El cultivo se encuentra amontonado en terrenos de la provincia
Chema Díez

Las precipitaciones de las últimas semanas en la provincia de Salamanca propiciaron que la recogida de remolacha por parte de los camiones se haya agilizado debido al retraso acumulado desde el inicio de la campaña.

Los agricultores no pueden continuar con la recogida porque las tierras están encharcadas, pero por el momento no se prevé que esta situación se prolongue mucho más en el tiempo.

Además, la fábrica de Toro (Zamora) ya ha recogido casi el 50 por ciento del cultivo de la provincia, en una campaña que se preveía que iba a ser larga, probablemente más allá de los cien días.

Tanto la calidad como la producción están siendo muy buenas, al menos por el momento, y rozan las 100 toneladas por hectáreas en muchas de las zonas de la provincia de Salamanca. Hay que recordar que el precio ronda los 45 euros por tonelada, parte de la Unión Europea, parte de la Junta de Castilla y León, y por último, parte de la propia fábrica de Toro, y ha vuelto a ser un cultivo muy apetecible para los profesionales tras la gran reestructuración que vivió el sector hace varios meses.
¿Cierre de la fábrica?
Por otra parte, y de continuar así las condiciones meteorológicas, la fábrica de Toro puede vivir una situación que ya le es familiar y no es otra que el cierre si las lluvias continúan cayendo de la misma forma que las últimas semanas.

Hay que recordar que la fábrica zamorana abrió de nuevo sus puertas el pasado 18 de febrero tras el cierre que se produjo varias semanas atrás, como consecuencia de las excesivas precipitaciones del mes de enero.

En otro orden, el cultivo de la remolacha sigue pendiente de su futuro a partir del año 2013 cuando las ayudas terminen, algo que ha provocado la unión de las organizaciones para plantar cara y no dar la batalla aún por perdida. Tras la reestructuración del sector, los productores de remolacha deben ser competitivos para seguir en el negocio y se primará a los que obtengan producciones más elevadas, con la posibilidad de obtener mayor cuota de remolacha.

Pero esta cuota sólo podrá adquirirse por la venta de otro agricultor y no se ofertará más al menos por el momento, para un producto que ha tenido que adecuarse a las necesidades de un mercado que no permite mayores alegrías.

Así, y con el futuro del cultivo en el aire, los agricultores encaran un nuevo año a la espera de que se llegue a un acuerdo que beneficie a los productores que ya han pagado un precio demasiado caro.