La labor 'silenciosa' de San Vicente de Paúl

Numerosas personas acuden cada día a San Vicente Paúl (Foto: T. N)

La sociedad, presente en Salamanca desde el año 1854, reparte alimentos a numerosas familias que lo necesitan de verdad.

La profunda mirada de siete mujeres acompaña con fijeza la aguja que penetra en telas de distintos colores para desempeñar su labor. Apenas pestañean, miran con detenimiento su labor, minuciosa. Otras se dedican a cocinar, emplean su tiempo libre en aprender de las más veteranas y así levantan el ánimo, a veces hundidas en soledad tras pasar una mala racha o vivir solas dentro de un hogar que se queda cada vez más grande. Muchas de ellas, las más jóvenes buscan un futuro mejor pero ¿Lo encuentran? Su respuesta es una sonrisa con mueca de melancolía... 
 
 
El taller de cocina en San Vicente de Paúl (Foto: T. N. )
 
Alrededor de 68 voluntarios se centran cada día en dar cariño a todas esas personas que lo necesitan, dan clases de cocina y costura de lunes a jueves en la calle Papín Nº 15, es la labor que realiza la Sociedad San Vicente de Paúl con el único fin de orientar hacia el autoempleo y sobre todo subir la autoestima de todos los que asisten.
 
Hoy es parte de este taller que varias mujeres arreglen y confeccionen prendas para poder subsistir. "La finalidad es que se capaciten, promocionarlas para que luego se puedan hacer autónomas, que conozcan un empleo del que luego puedan vivir". Habla Ana Torrecilla García, la presidenta de la sociedad San Vicente de Paúl, organización de ayuda a los más necesitados que puso en marcha estos talleres para dar respuesta a los principios de la propia asociación. También junto con todo lo que se confecciona y dona por parte de manos desinteresadas, se hace un mercadillo una vez al año para poder continuar.
 
 
Una de las voluntarias más veteranas (Foto: T. N.)
 
El objetivo es mantener la filosofía de esta sociedad con presencia en Salamanca desde el año 1854; "orientar hacia el autoempleo y no quedarse en la mera caridad", indica Torrecilla. Dar un paso más, especialmente en un momento de extrema dificultad económica. Además realizan acompañamiento hospitalario para aquellos enfermos que lo necesitan. "Trabajamos en la cuarta y quinta planta del Clínico a través de una coordinadora, les ayudamos hacer papeles, les damos consejos, cariño, etcétera".
 
A escasos veinte metros del taller de cocina, un pequeño almacén atiende la cara más cruda de la pobreza. Aquí reparten mensualmente alimentos para las familias sin recursos, para varias familias de la capital que acuden a esta sociedad para conseguir algo que llevarse a la boca. "Lo hacemos de manera privada y ordenada, a distintas horas de manera que no se encuentren, en estos casos es bueno la intimidad para que no se sientan violentos".
 
Cientos de personas pasan a lo largo del año por los servicios de ayuda de esta sociedad, una organización desconocida para gran parte de los salmantinos porque su labor, dicen, ha sido siempre 'callada'. Ahora alzan la voz, y no solo porque la crisis requiera más atenciones, sino porque sus voluntarios, escasos y de avanzada edad, ansían relevo generacional. Se necesitan voluntarios para atender a los más necesitados. ¿Alguien se apunta?.