La Junta negocia convertir los aeropuertos de la región en lanzaderas a Barcelona

La pretensión es que esta planificación comience a funcionar en verano

La Junta está negociando con la empresa valenciana Air Nostrum la posibilidad de convertir a los cuatro aeropuertos de la Comunidad (Valladolid, Salamanca, León y Burgos) en lanzaderas a Barcelona.

De llevarse a cabo este proyecto, según una información publicada este lunes por ABC y recogida por Europa Press, supondría la eliminación del resto de conexiones de la compañía aérea pero se garantizaría la actividad de los cuatro aeropuertos de Castilla y León.

La pretensión es que esta nueva planificación pueda comenzar a funcionar en verano para convertir a los cuatro aeropuertos en lanzaderas con un único destino, Barcelona, que sería el punto de enlace con otras rutas.

Según la misma información, teniendo en cuenta que el precio del billete de Air Nostrum es moderado, los ciudadanos de Castilla y León tendrían la oportunidad de desplazarse de forma económica a un destino que enlaza con el resto del mundo.

La pretensión es no desaprovechar las infraestructuras de los cuatro aeropuertos castellanoleoneses y garantizar su mantenimiento aunque este nuevo planteamiento obligará a reducir los puntos de destino con los que están conectados en la actualidad Valladolid, Burgos, Salamanca y León.

Confirmación del consejero Antonio Silván

Por su parte, el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, anunció hoy que las conexiones que ofrecen los cuatro aeropuertos de la región se verán reducidas, en los próximos meses, con el fin de garantizar la permanencia de las infraestructuras aeroportuarias y que la Comunidad continúe siendo origen y destino de diferentes vuelos. “Las conexiones serán diferentes, no se ofrecerán tantas como hasta la fecha”, reconoció esta mañana en su visita al polígono industrial de Navalcaballo en Soria.

Silván corroboró, además, que Fomento negocia con la aerolínea valenciana Air Nostrum con el fin de establecer la nueva planificación y que los vuelos que se oferten no sean gravosos para los fondos públicos. “Trabajamos en un modelo para que nuestros aeropuertos sigan prestando servicios y que puedan ser asumidos por la realidad económica que afecta a las empresas aeroportuarias y a las administraciones”, argumentó.