La Junta declara la presencia de ‘fuego bacteriano’ en Villoria

Incidencia. Esta enfermedad afecta de manera especial a los árboles frutales de pepita, los espinos u otro tipo de plantas a las que quema su hoja, crea una sustancia viscosa y provoca la muerte de la misma
CH. DÍEZ

La Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León declaró de manera oficial la presencia de diversos focos de fuego bacteriano en la localidad de Villoria, según recogió el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) en la jornada de ayer.

Además de en Salamanca, también se detectaron focos en las localidades de Dehesas, en Cortiguera, Onamio, Calamocos, Lucillo, Riego de la Vega, San Cristóbal de la Polantera, Carrizo de la Ribera, Vilamandos, Valencia de Don Juan y Gusendos de los Oteros, en la provincia de León, así como en el municipio de Cisneros, en Palencia.

El fuego bacteriano o chamuscado es una enfermedad provocada por la bacteria erwinia amylovora, que afecta a los frutales de pepita, en espinos, cotoneaster, espino de fuego y serbal y mostajos.

Es especialmente dañina en el caso del peral ya que el frutal muestra un aspecto totalmente ennegrecido como quemado por el fuego. En el caso del manzano y el membrillero produce el mismo efecto, aunque con menor incidencia.

Finalmente, ataca, especialmente, a las ramas jóvenes y a los brotes, que aparecen como quemados, sobre todo, durante el verano. Posteriormente, se forman chancros en las ramas, que producen una viscosidad bacteriana amarilla o blanca. Los chancros en el tronco o en el cuello de la raíz ocasionan la muerte de la planta completa.

Por tanto, para el control efectivo de la plaga, es necesario que no se produzcan heridas, puesto que es por ahí por donde entran las bacterias (poda, rotura de ramas, grietas por el frío, insectos...). Ante un posible foco se aconseja la poda y destrucción de todas las extremidades enfermas de la planta, así como la retirada de las plantas afectadas más allá de la zona infectada. Por último, es también necesario desinfectar el utensilio utilizado para la poda de la planta para poder usarlo con otra y evitar así, un mayor riesgo de contagio.

Asimismo, es imprescindible la localización precoz del foco en cuestión, con el objeto de evitar su expansión porque la sensibilidad de la enfermedad es muy diversa según especies y variedades. Los daños causados pueden ser muy graves, especialmente en el peral, porque puede producir la muerte de la planta afectada en un periodo muy corto de tiempo. Esto aumenta por la gran facilidad de propagación de la enfermedad y porque es muy difícil erradicar la misma, especialmente si no se actúa a tiempo y no se toman las medidas adecuadas.

Sin conocimiento oficial
Por otro lado, en el Ayuntamiento de Villoria no tenían conocimiento oficial de esta noticia; así lo indicó el alcalde de esta localidad salmantina, Pedro Muñoz, quien aseguró que ayer “nadie nos había informado de que hubiera este tipo de foco en Villoria, por lo que desconocemos este hecho. Tan sólo hay una zona de frutales que puede ser la que esté afectada, porque en Villoria no hay muchos más frutales”.