La Junta declara la alerta por riesgo de inundaciones en Salamanca en los ríos Águeda y Agadón

En las estaciones de la provincia de Salamanca han superado su nivel de alerta el río Águeda, en Ciudad Rodrigo y Salida de Águeda, y el río Agadón en la estación de Zamarra.

La alerta ante el riesgo por inundaciones se ha declarado en León y Zamora a primera hora de la tarde del 1 de abril debido a la situación de alarma y alerta en la que se encuentran en estos momentos varias estaciones de aforo de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y ante la probabilidad alta de precipitaciones moderadas y persistentes en las sucesivas jornadas.

 

La alerta se ha ampliado a la provincia de Salamanca debido al aumento del vertido de los embalses de Águeda e Irueña, además de la situación de varias estaciones de aforo de la CHD y de la previsión de precipitaciones.

 

Según la última información facilitada por la CHD el río Bernesga ha superado el nivel de alarma en las estaciones leonesas de Villamanín, La Robla, Cascantes y León; el río Porma ha superado su nivel de alarma en la estación de Camposolillo, en León, y el río Torío en la estación leonesa de Pardavé.

 

Asimismo, han superado la referencia de alerta, aunque no llegan al nivel de alarma, los caudales de los siguientes ríos en la provincia de León: el río Curueño a su paso por las estaciones de Caldas de Nocedo y Ambasaguas; el río Esla, en Benamariel-2; el río Eria en la estación de Morla de la Valdería; el río Luna, a su paso por Sena de Luna; el río Órbigo en las estaciones de Cebrones y Santa Marina del Rey; el río Porma, en la estación leonesa de Secos, y el río Torío en las estaciones leonesas de Matallana de Torío y Getino.

 

En las estaciones de la provincia de Salamanca han superado su nivel de alerta el río Águeda, en Ciudad Rodrigo y Salida de Águeda, y el río Agadón en la estación de Zamarra.

 

En la provincia de Zamora el río Tera a su paso por Puebla de Sanabria ha superado su nivel de alerta.


Ante la posibilidad de que haya zonas afectadas por inundaciones, la Agencia de Protección Civil recomienda seguir una serie de consejos para evitar incidentes:

 

Hay que notificar la situación al 1-1-2 lo antes posible. Especificar la zona dónde se encuentra, las zonas que están afectadas, el nivel de agua, el número de personas afectadas y la posible evolución.

 

Es conveniente retirar del exterior de su casa los muebles y cualquier objeto que pueda ser arrastrado por las aguas, así como desconectar todos los aparatos eléctricos.

 

Lo primero que se aconseja es notificar la situación al 1-1-2 lo antes posible, especificando la zona dónde se encuentre el afectado, las zonas que están afectadas, el nivel de agua, el número de personas afectadas y la posible evolución. Es conveniente retirar del exterior de las casas los muebles y cualquier objeto que pueda ser arrastrado por las aguas, así como desconectar todos los aparatos eléctricos.

 

Es importante abandonar la vivienda y acudir al lugar preestablecido, tanto en el caso de que esté en peligro como si lo ordenan las autoridades competentes. También hay que evitar bajar a los subterráneos o permanecer en sitios bajos.

 

Si se está en un vehículo es conveniente que se circule con por rutas principales y autopistas y se aminore la velocidad, evitando estacionar a la orilla de ríos, cauces de barrancos, torrentes y sus puentes. Además, es desaconsejable cruzar con un vehículo vados de cursos de agua.

 

En caso de que el agua empiece a subir de nivel en la carretera, si el vehículo se atasca, si al cruzar una corriente el agua está por encima del eje o si llega más arriba de la rodilla, hay que prepararse para abandonar el coche y dirigirse a las zonas más altas. Si el vehículo está sumergiéndose en el agua y hay dificultades para abrir la puerta lo aconsejable es salir por las ventanillas.

 

En el caso de que la inundación sea en la calle o en la montaña, hay que localizar los puntos más altos y dirigirse hacia ellos, tratando de alejarse de las bases de colinas para no verse atrapado por el agua que cae por las laderas, que a menudo arrastran barro y piedras.