La Junta decidirá en tres meses la aprobación definitiva del PGOU

Por mayoría. La Corporación dio el visto bueno ayer al documento urbanístico de forma provisional.
E. BERMEJO
La Corporación municipal de Santa Marta de Tormes aprobó ayer de forma provisional el Plan General de Ordenación Urbana, PGOU, con el único voto en contra de IU-Los Verdes, cuya concejal puso la nota bucólica en el pleno al lamentar que el Plan de Urbanismo no deja espacio para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, unas prácticas muy extendidas en la localidad en el siglo XXI.

Después de ocho años y medio de trabajo, el documento está prácticamente listo y a falta de que la Junta de Castilla y León otorgue la autorización definitiva o, en su defecto, si se observan deficiencias se optaría, según la gravedad, por iniciar un trámite de subsanación o denegar dicha aprobación. En cualquier caso, no se espera que la decisión se produzca antes de tres meses.

Líneas generales
El PGOU clasifica en su totalidad 302 hectáreas divididas en 18 sectores de suelo urbano no consolidado y nueve sectores de suelo urbanizable, de los que once se destinarán a vivienda colectiva, edificabilidad del 0,40% y densidad de 35 viviendas por hectárea y siete sectores a vivienda unifamiliar, edificabilidad del 0,35% y 30 viviendas por hectárea.

El documento establece un índice de viviendas de protección pública de hasta el 50% en todos los sectores de tipología residencial, así como un sector para un polígono industrial de 54 hectáreas y la creación de dos grandes zonas verdes, una situada al borde de la carretera de Madrid, con 2,69 hectáreas y otra situada en el eje sur de la carretera y 2,80 hectáreas.

Por otra parte, propone la creación de una nueva zona deportiva al norte, una vía de acceso al sector del polígono industrial, ordenación de viales acorde a una ciudad moderna, y dos grandes bulevares, además de importantes logros ambientales, porque protege los espacios rústicos de las riberas y las vegas de regadío, además del patrimonio cultural y las vías tradicionales de comunicación.

También implanta de manera obligatoria la ejecución de redes separativas de pluviales y fecales para los nuevos desarrollos y, en materia de ruido y calidad del aire, impone la reducción de gases y una banda verde de protección en la que se prohíbe la edificación residencial para minimizar el impacto sonoro en algunos sectores.

Una mirada al pasado
Todos los grupos, con la excepción ya mencionada mostraron su satisfacción por haber llegado a este punto después de dos legislaturas y media, y en la misma línea se manifestó el Grupo Socialista, que lo definió como “un instrumento fundamental en el desarrollo integral de nuestra localidad”.

Tras recordar que su grupo gestó durante la pasada legislatura un acuerdo que permitió la construcción del puente Juan Carlos I en La Fontana y otro convenio, el de los sectores 8 y 9, que habría supuesto cerca de siete millones de euros para la localidad si se hubiera aprobado, el portavoz José Bote defendió por seis motivos el PGOU: porque obtiene suelo público; el polígono industrial y el parque tecnológico generarán empleo; desarrolla nuevos servicios para garantizar el crecimiento sostenible de la ciudad; ordena y estructura el municipio; establece un porcentaje del 50% de VPO, lo que permitirá abaratar el mercado inmobiliario y, por último, “establece anchos de vías y acerados acordes con los tiempos modernos creando, además, multitud de plazas de aparcamientos en superficie y la obligatoriedad de garaje comunitario en las nuevas construcciones”.