La juez Murillo a los amigos de un acusado: "¡Un respeto, esto no es un circo!"

Aplaudieron al final de su declaración en un juicio
La juez de la Audiencia Nacional Ángela Murillo ha reprendido a una treintena de amigos y familiares del acusado Iñaki Bengoa San Miguel por aplaudir al final de su declaración en un juicio por 'kale borroka'. "¡Les ruego encarecidamente que no hagan lo mismo. Esto es un tribunal de justicia que se merece un respeto, esto no es un circo!. ¿Me han entendido, verdad?", les ha dicho.

Tras la advertencia de Murillo, que ha avisado a las personas que estaban en la sala de vistas que si volvían a hacer este tipo de gestos no se les permitiría la entrada en la segunda sesión del juicio, el público se ha limitado a saludar y lanzar besos a Bengoa San Miguel, que se enfrenta a diez años y nueve meses de cárcel por el ataque de un autobús el 10 de febrero de 2002 en el barrio bilbaíno de Buia.

El acusado, cuyo perfil genético recogido en una colilla en noviembre de 2010 coincidía con un guante y una capucha hallados en el lugar del ataque, ha negado los hechos que se le imputan, constitutivos de un delito de daños terroristas y otro de tenencia de explosivos, y ha asegurado a preguntas de su letrado que "nunca ha atacado ningún autobús".

De igual modo, ha atribuido el hallazgo del guante y la capucha, que utilizaba para "ir a la montaña", a que trabajaba en una empresa de montaje y desmontaje de 'txoznas' y escenarios para fiestas junto a Aitor Fernández Treceño, condenado a siete años de cárcel por el ataque del autobús.

"Tirábamos los guantes al salpicadero o al lugar donde nos cambiábamos. Todo era un poco desastre, gente joven con un ritmo acelerado. Cogíamos lo que teníamos más a mano", ha explicado Bengoa San Miguel, que tenía antecedentes, según ha explicado un agente de Policía que ha comparecido en la vista, por intentar encadenarse a una portería del estadio de San Mamés.

Los petardos, "un regalo"
En el domicilio de Busturia (Vizcaya) en el que vivía fueron encontrados seis petardos similares a los que se utilizaron en varios ataques de 'kale borroka' que se produjeron en Vizcaya entre 2009 y 2010, aunque el acusado ha asegurado que eran un "regalo" a su compañero de piso que le había hecho su "primo".

En la primera sesión del juicio, que seguirá este miércoles, también ha declarado el conductor del autobús que resultó calcinado, que ha dicho que los atacantes simularon un accidente de moto para que se detuviera y, tras prender fuego al vehículo, huyeron profiriendo el grito de 'Jo ta ke iribazi arte (dale duro hasta la victoria)'.