La huelga general llega en el peor momento

 
Durante los últimos dos años muchos españoles se han estado preguntando la excesiva permisividad de los sindicatos con un Gobierno que ha ido aumentado el paro sin aprobar ninguna medida efectiva para no alcanzar la terrible cifra de los cinco millones de personas sin empleo. Incluso se ha llegado a decir que si hubiera sido Rajoy el culpable de no haber respondido adecuadamente a la crisis económica, los representantes sindicales habrían convocado una huelga general hace meses. Pero a UGT y a CCOO les ha pasado un poco lo mismo que a Zapatero, llegan tarde, mal, en el peor momento. Después de meses de negociación con la patronal y el Gobierno no han sido capaces de pactar una reforma laboral que ahora nos exigen desde el exterior y que ya no es negociable, sino impuesta y urgente. Ahora que el inevitable decretazo está sobre la mesa, por mucho que el PSOE intente acuerdos parlamentarios en 48 horas a pesar de no haberlos logrado en meses, ahora convocan una huelga general. Seguramente sea lo que ellos tengan que hacer en su papel ficticio de defensores de los trabajadores, pero la realidad es que los españoles no están para faltar al trabajo, la realidad es que España no está para soportar una presión interna de este tipo, la realidad es que este país está tan vigilado por los organismos internacionales que cualquier gesto, desliz o error nos lo harán pagar muy caro. De momento, en Alemania ya hablan de intervención, aunque sea por fastidiar.