"La gente no vota según lo que le parece el Ayuntamiento, tampoco los últimos 16 años, se votan cuestiones de políticas nacionales"

Jaime Riviere, del Centro de Análisis Sociales de la Usal. Foto: Alba Villar

Jaime Rivière, profesor de la USAL, es uno de los responsables del sondeo electoral que publica hoy TRIBUNA. Nos explica algunas de las claves del momento de cambio en las tendencias electorales que confirma a Ciudadanos y Ganemos como alternativa.

"Los votantes de los nuevos partidos no están ocultando su voto, es un voto de enfado e indignación que no ocultan. De hecho, se sobrestima, es un voto más militante, como pasaba con IU"

 

 

"España es un país en el que es más complicado pronosticar que en otros por el sistema de escaños y el ocultamiento de voto: mucha gente por la historia política prefiere no decir que va a votar"

 

"Lo que ha ocurrido en el último año es que gente que ha votado tradicionalmente a la derecha votando a un partido que dice que supera eso como Podemos o que puede votar a Ciudadanos. Lo que eran flujos que se podían conocer bien hace diez años ahora mismo no se están dando"

 

"Ahora es especialmente difícil porque tenemos un objetivo móvil, estamos haciendo fotos a algo que se está moviendo. Hay una transferencia de voto del PP a Ciudadanos, pero ha empezado hace poco, y cuanto más nos acerquemos a las elecciones más vamos a acertar"

 

"Esta nueva política tiene que ver mucho con el cambio generacional, la intención nacional del voto al PP es sorprendentemente baja entre los jóvenes, lo que quiere decir que no están votando como sus mayores"

Jaime Rivière Gómez, del Centro de Análisis Sociales de la Usal, es uno de los responsables de la encuesta publicada por TRIBUNA. Profesor en la Facultad de Sociología, forma parte del equipo de este centro de análisis sociales que está preparado y tiene infraestructura para realizar proyectos y que tiene como objetivo final la formación en este tipo de técnicas. Charlamos con él sobre algunes cuestiones que afectan a la elaboración de sondeos electorales.

 

- Estamos inmersos en un momento apasionante y clave para las encuestas.

- Claro, hay mucha incertidumbre. No se sabe muy bien lo que puede pasar porque las cosas están cambiando muy deprisa.

- ¿Cómo afecta eso a los sondeos, la llegada de nuevos actores sin referencias anteriores?

- Por lo que sabíamos de los últimos 40 años de encuestas en España, tiene que afectar muchísimo. El patrón ha sido siempre que en épocas de estabilidad el comportamiento electoral de la gente era muy predecible, era fácil acertar con los resultados porque las predicciones han dependido del recuerdo de voto, que a su vez se debe porque en España se oculta más la intención de voto. En épocas de cambio en las tendencias electorales se ha vuelto más difícil sistemáticamente precedir los resultados. Grandes desastres demoscópicos en España: 1982, 1993, en 1996 no tanto, 2004 por razones obvias, en 2008 no funcionaron bien... siempre que hay un cambio de ciclo político la capacidad de predicción de las encuestas baja. Se podía entender que es un mal momento para hacer encuestas, se vio en las europeas porque pasaron cosas que no predijo casi nadie, como lo que pasó con Podemos. Las andaluzas nos han tranquilizado un poco porque los resultados de las encuestas no están mal, han funcionado suficientemente bien teniendo en cuenta el cambio.

- Ya cuenta en las encuestas la sorpresa de las nuevas incorporaciones...

- Hay una explicación para esto. ¿Qué es lo que hace que las encuestas no acaben de capturar lo que va a pasar? Hay varias maneras de no responder a una encuesta, una es no hacer la encuesta, otra es no responder lo que se te pide y otras es mentir. El control del segundo tipo de problema se hace por recuerdo de voto, lo que se votó en la anterior ocasión, de lo que se deriva el problema de que no lo hay para formaciones como Ciudadanos o Podemos. ¿Qué es lo que está pasando? Que los votantes de los nuevos partidos no están ocultando su voto, es un voto de enfado e indignación que no ocultan. De hecho, se sobrestima, es un voto más militante, como pasaba con IU.

- ¿Qué puede decir del otro gran dato, el descenso de PP y PSOE?

- La explicación es que la gente está con intención de votar en clave nacional y no en clave local. No es tan extraño en Castilla y León. La gente no vota según lo que le parece el Ayuntamiento, como tampoco lo ha hecho probablemente los últimos 16 años, se votan cuestiones de políticas nacionales. A las estructuras locales les salen entonces problemas donde no los esperaban.

- Todas estas variables, ¿cómo se introducen en una encuesta?

- Esto tiene tres componentes: estadístico, qué cálculos puedes hacer, un componente técnico, cómo haces las cuestiones y el cálculo, y un componente de experiencia profesional que es el más valioso, es por lo que se paga mucho a la gente que saber hacer encuestas. Las empresas más serias hacen trabajos cualitativos paralelos y pueden detectar cuando hay corrientes de voto, de hecho se detectó, mucha gente percibió que Podemos no iba a sacar los votos que se le auguraban, como así pasó. 

Todo ese conocimiento es el que determina cómo se hace la proyección de voto. El CIS y empresas grandes tienden a usar modelos de proyección matemática sofisticados. Otros lo que hacen es calcular que parte de voto no está asignado y asignar proporciones de voto a aquellos que son indecisos o ocultan su voto. Y otros utlizan sistemas de estratificación a partir de un análisis político anterior: sabes que los de determinado partido ocultan su voto y otros no, que la participación favorece más a unos u otros... ese tipo de cuentas son difíciles de hacer. En otros países se acostumbra a publicar cómo se hace.

España es un país en el que es más complicado pronosticar que en otros por el sistema de escaños y el ocultamiento de voto: mucha gente por la historia política prefiere no decir que va a votar.

- ¿Qué factores nuevos han entrado para condicionar las encuestas?

- Si sigues el voto en los últimos 15 años en Salamana y haces dos bloques, izquierda y derecha, es bastante estable en los dos lados. Y lo que ha ocurrido en el último año es que gente que ha votado tradicionalmente a la derecha votando a un partido que dice que supera eso como Podemos o que puede votar a Ciudadanos. Lo que eran flujos que se podían conocer bien hace diez años ahora mismo no se están dando. El hecho de que muchos de los votantes son más jóvenes hace que no tengan complejo de ocultación de votos, y desde ese punto de vista mucha de la 'cocina' tradicional se pierde, si uno aplica la fórmula de hace 8 años sale un disparate, algo poco creíble.

- ¿Qué es la 'cocina' de una encuesta?

- La cocina consiste en asignar más o menos peso según la experiencia de cómo ha funcionado el sistema. Hay otros procedimientos, se puede hacer por imputación, puedes ir caso a caso asignando un valor por probabilidades. Pasa una cosa, que nadie hace publicidad de como hace la 'cocina' de una encuesta... ahí está gran parte del mito.

- Hay otro mito, que Salamanca es de voto de derecha. ¿Está fundamentado?

- Vamos a ver. Ciudadanos apareció en el ámbito estatal en las europeas atrayendo un voto que no era necesariamente de la derecha, pero en los últimos meses lo que ha movilizado de manera clara es la derecha. Es una cuestión de comunicación política, de una marca nueva que no se sabe qué es. Tienen un planteamiento liberal que a muchos votantes de la derecha no tan tradicional, que en Salamanca por ejemplo no estaría tan ligado a la defensa del Archivo, como sí tenía la marca PP. No me imagino a nadie de Ciudadanos defediendo la unidad del Archivo.

- Todo este álgebra genera cierta desconfianza. ¿Nos podemos creer las encuestas?

- Las encuestas son reales, lo que no quiere decir que no haya sorpresas, depende de las circunstancias. Hay situaciones en las cuales el pronóstico es bastante claro, y situaciones que no. Cuanta más confusión haya, más difícil es hacer el pronóstico, pero no imposible. Hay una segunda cuestión, que muchas de las encuestas importantes se hacen mcuho antes de las elecciones, por lo cual lo que pasa en campaña desaparece. Y que hay una parte de votantes que no decide hasta el último día. Por eso es difícil pronosticar. Ahora es especialmente difícil porque tenemos un objetivo móvil, estamos haciendo fotos a algo que se está moviendo. Hay una transferencia de voto del PP a Ciudadanos, pero ha empezado hace poco, y cuanto más nos acerquemos a las elecciones más vamos a acertar. En las andaluzas el nivel de error disminuyó a medida que nos acercamos a la fecha.

- ¿Cuál es su pronóstico sobre la evolución de Ciudadanos?

- Creo que estamos viendo dos veces el mismo fenómeno, pero esto es una opinión personal. Los mismos problemas de Podemos en la evolución de su voto, que se está reorganizando su voto, el voto que es claramente suyo se queda y el otro se desinfla. Entiendo que a Ciudadanos le puede pasar igual. Esta nueva política tiene que ver mucho con el cambio generacional, la intención nacional del voto al PP es sorprendentemente baja entre los jóvenes, lo que quiere decir que no están votando como sus mayores. ¿Tiene que ver con la crisis? Sin género de duda, porque las generaciones no han encajado igual la crisis. En términos generales la crisis se ha cebado en los más jóvenes y ha dolido menos en las edades superiores.

- Este cambio en la manera de votar le han costado en otros países la desaparición a alguno de los grandes partidos. ¿Le va a costar la supervivencia a alguno?

- Cada país del sur de Europa está teniendo una reacción política diferencia. En Grecia se han cargado no a la vieja política, sino al PASOC, y ha habido una reacción de extrema derecha que en España no concebimos, favorecido por un sistema que favorece la dispersión de voto. Y quien ha salido ganando de ahí es un partido distinto, una coalición que se llama de la izquierda radical, que tienen ideología, que no hace el juego de difuminación ideológica de Podemos. Y en Portugal parece que no ha pasado nada. La respuesta en cada país está siendo distinta porque hay factores que se nos escapan.

- ¿Qué no podemos esperar que nos diga una encuesta?

- No podemos esperar que nos diga exactamente lo que va a pasar en el futuro. Hay que separar el pronóstico de la encuesta: la encuesta puede ser acertada y el pronóstico puede ser desacertado. No puedes saber lo que va a ocurrir durante la campaña. Y está muy analizado el efecto que tiene cómo se comportan los votantes y eso puede ser positivo o negativo: a veces movilizan a los votantes y a veces les desmovilizan. Depende del tipo de votante, de la situación, de las condiciones... Me parece poco sabio si alguien tiene un partido sacar una encuesta 'porque nos favorece' porque en realidad no lo puedes saber. En términos internos de partido sí puedes movilizar, pero no está claro que, en términos de ciudadanos, vaya a pasar igual.