"La gente fallece; en las capitales que tienen los centros cerca, también. Tenemos que analizar la atención urgente en función de la realidad"

El consejero de Sanidad no se esconde a la hora de hablar del cierre del servicio de urgencias de Villarino y Barruecopardo, pero mantiene sus discrepancias con la manera de protestar de la gente, a la que entiende y respeta. También habla del nuevo hospital que, de momento, tendrá que esperar...

Antonio María Sáez Aguado (Palencia) tiene el peso de la experiencia. Para este licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, el lenguaje sanitario no le resulta extraño ni en el ámbito profesional ni en el político. Especializado en dirección de hospitales, ha desempeñado diversas responsabilidades hasta que, tras las últimas elecciones autonómicas, el presidente Herrera le dio el timón de la Sanidad en Castilla y León. Difícil reto en una época de convulsiones económicas donde la palabra “recortes” se apodera de cualquier movimiento estratégico.

 

No se esconde tampoco ante asuntos espinosos que atañen a una provincia como Salamanca, como es el cierre del servicio de urgencias y por qué se ha tomado esa decisión o por qué puede darse marcha atrás. También habla del nuevo hospital, pero ahí no existe tanto optimismo…

 

PREGUNTA: ¿Cómo valora la actuación de la Junta en el ámbito sanitario?

 

RESPUESTA: Hemos hecho una revisión global a todo lo que proponemos y en particular a la atención a urgencias, tanto en hospitales como en atención primaria. En los hospitales también hemos tomado algunas medidas que entendíamos, y pongo un ejemplo: Yo he encontrado siete hospitales en los que un mismo especialista hacia guardia de presencia física y en otros siete en los que el especialista, por ejemplo de análisis clínicos, hacía guardia localizable. Esto en hospitales parecidos, y digo porque en un sitio de una forma y en otro de otra cuando además los laboratorios automatizados.

 

En el ámbito de la atención primaria, nos hemos encontrado con que por razones históricas había, además de las guardias en los centros de salud, también 19 consultorios locales con guardias 24 horas al día. Hemos analizado la frecuencia, que era de media de un caso por noche cuando en los centros de salud atendían de media dos o tres, y hemos pensado que tres o cuatro casos en una noche se pueden atender en un centro de salud.

 

Desde la consejería hemos analizado las distancias, los tiempos de acceso, el tipo de población… y todas estas zonas en los últimos años se han dotado de una línea de soporte vital básico para que también se mejore la accesibilidad para desplazar profesionales y pacientes y hemos tomado esa decisión entendiendo que iba a ser contestada porque a todo el mundo nos gusta tener al médico a la puerta de casa pero tenemos que utilizar los recursos adecuadamente.

 

Y pongo un ejemplo, con el curioso caso de Ataquines. Ha sido difícil saber porque existe ese punto de guardia. Me dicen que pertenecía al antiguo sistema de guardias y se mantuvo durante un tiempo manteniéndolo el ayuntamiento y después siguió funcionando. En el entorno de Ataquines hay un municipio de 2.400 habitantes, bastante más que Ataquines, que tiene una distancia similar a Medina y que está acostumbrada a trasladarse si existe una urgencia.

 

P: ¿Se ha exagerado el tema de Villarino y Barruecopardo? ¿Se ha desmadrado un poco la situación?

 

R: Entiendo que los ciudadanos lo vivan mal porque tenían un servicio cercano y ahora no lo tienen tan cercano. Me preocupa un poco la presión que se somete a los médicos, eso sí. No ya tanto que haya unas personas que vayan al consultorio a las diez de la noche sino que en algún caso se plantea como si fueran casos urgentes. No sé si serán urgencias simuladas pero me preocupa porque no es bueno. Una cosa es que la gente proteste y otra cosa que se plantee de esa forma esa protesta para forzar una situación. Yo comprendo más a los ciudadanos que al discurso político que lo rodea.

 

P: Preparados si ocurre una desgracia porque la presión va a ser mayor…

 

R: Yo digo una cosa. La gente fallece. En las capitales que tienen los centros cerca, también. Nosotros tenemos que dimensionar la atención urgente en función de un análisis de la realidad, de la demanda esperable, de los tiempos de atención, etcétera.  Hemos tenido ya algunas denuncias, concretamente de la zona de Vitigudino y ha habido pronunciamientos judiciales en los que se ha visto que no había desatención ni mala praxis. Pueden ocurrir desgracias, pero en cualquier punto de la Comunidad Autónoma.

 

P: Tras el posicionamiento del presidente dispuesto a replantear el tema bajo unos criterios, ¿es posible retomar la situación?

 

R: Nosotros estamos terminando un estudio, comprobando de nuevo los tiempos de acceso porque algunos alcaldes me habían planteado que eran erróneos. A partir de ahí vamos a ver si con plataformas y grupos políticos es posible llegar a algún criterio. Lo que pedimos es menos demagogia y más criterios. Todo es valorable con criterio. La pregunta es porque en los 3.640 consultorios locales, algunos con más población y las mismas dificultades orográficas, no existen esas urgencias de guardias.

 

P: Clínico acabado… ¿para cuándo?

 

R: No lo puedo decir en este momento porque no sabemos cómo van a evolucionar los presupuestos y el ritmo dependerá de las posibilidades presupuestarias. Retomaremos el año próximo o finales de este si es posible, la obra del colector. Yo creo que desde el punto de vista de la estructura se pueden hacer cosas el próximo año y a partir de ahí, como nadie sabe lo que va a ser de su vida en estos tiempos, si las cosas salen bien se le darán empujones. No es bueno plantearse fechas que son inciertas y sí establecer prioridades y, sin duda, el Clínico será prioritario.

 

P: ¿El reciente manifiesto firmado por diversos colectivos se puede calificar como gesto de voluntades o la denominación de compromiso ya aglutina sus intenciones?

 

R: Yo creo que sobre todo es compromiso. Así lo llamamos además: compromiso con la sanidad pública. En definitiva lo que hace es, en un momento en el que se ha planteado un debate en España, básicamente por iniciativa de tres comunidades autónomas, sobre la configuración del sistema nacional de salud, buscar un consenso generalizado. Algunas iniciativas han abierto ese debate que de alguna manera ha generado incertidumbre en Castilla y León; incertidumbre en forma de que después se van a privatizar las cosas en nuestra Comunidad o dudas sobre qué va a ocurrir, etc., todo ello unido a las medidas de ajuste que hemos tomado, que no son muy incisivas, pero obviamente hemos tomado medidas.

 

Era necesario reafirmar nuestro modelo con el sector sanitario porque se habían generado interrogantes que también llegan a los ciudadanos.

 

Por eso hemos pretendido, desde el punto de vista de la Junta, reafirmar este compromiso con el modelo de sanidad pública que tenemos. Se lo hemos ofrecido al sector y los profesionales lo han asumido con rapidez aunque ha habido una parte, en concreto tres organizaciones sindicales, que no lo han querido asumir aunque estoy convencido de que lo comparten.

 

P: En otras comunidades autónomas se ha generado un debate sobre ciertas aplicaciones de los modelos sanitarios. Los profesionales a los que usted alude disponen de demasiados espejos en los que mirar o comparar. ¿Castilla y León tiene claro lo que quiere o no quiere hacer con su sanidad pública?

 

R: Sí, sin ninguna duda. Desde el principio el debate que se ha planteado en España tiene, para mí, una debilidad importantísima puesto que se basa en si es mejor la gestión pública o la gestión privada. Desde mi punto de vista lo que debemos debatir es cómo podemos mejorar la gestión pública, que tiene limitaciones y tiene restricciones. La pena que me da es que no se plantea en estos términos porque a veces la gestión pública no es lo suficientemente eficiente como para tener mejores resultados.

 

Globalmente, el sistema sanitario sí es eficiente porque en España tenemos buenos resultados en términos de salud con un nivel de gasto ligeramente inferior a países de nuestro tipo, pero en el nivel micro, en las unidades, en los servicios, tenemos bolsas de ineficiencia que derivan de las rigideces que tiene estar situados en el entorno público y por el fracaso que ha habido en España de la reforma de la administración pública.

 

Yo lo digo de otra manera que puede parecer exagerada, pero en España trabajan medio millón de personas en la sanidad. Seguramente no hemos podido despedir a más dos o tres de ese medio millón si trabajan mal, pero lo que es peor, no hemos podido estimular a los que trabajan muy bien y al final por el sistema de relaciones laborales, por la regulación que tenemos en Castilla y León y en toda España seguimos una política de café para todos.

 

P: La presidenta de la Comunidad de Madrid dijo en su momento que dimitiría si algún madrileño tuviera que esperar más de 30 días para una intervención quirúrgica. No sé si podría aplicarse aquí también pero, en cualquier caso, ¿cuál es el nivel de demora en Castilla y León?

 

R: No, aquí no podríamos hacerlo porque no encontraríamos consejeros. Vamos a ver. En Castilla y León, en los últimos años, nos mantenemos en que nuestras demoras quirúrgicas son inferiores a la media que se produce en las comunidades autónomas de nuestro país. Eso nos sitúa donde nos sitúa, nos es ninguna justificación de nada, pero hay que decirlo. En el último año han crecido porque entre las medidas de ajuste que hemos tomado ha habido dos que han impactado directamente.