La Fundación Iberdrola restaura el planetario de Matacán, uno de los más antiguos del mundo en funcionamiento

El resultado final de estos trabajos se presentará el viernes en sociedad con la presencia del salmantino Ignacio Galán, presidente de la empresa eléctrica.

El Ejército del Aire y la Fundación Iberdrola inaugurarán el próximo viernes la restauración del planetario “Celeste I” de la Base Aérea de Matacán, en Salamanca, uno de los planetarios ópticos en funcionamiento más antiguos del mundo .

 

Esta iniciativa se enmarca en un convenio de colaboración suscrito con la Fundación de Aeronáutica y Astronáutica Españolas en septiembre del pasado ejercicio y en el acto estarán presentes el Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, el General del Aire Francisco Javier García Arnaiz, y el presidente de Iberdrola Ignacio Galán, además de otras autoridades civiles y militares de la provincia.

 

HISTORIA DEL PLANETARIO

 

En España se construyó el primer planetario en el año 1945 llamándose Celeste I para ser utilizado como aula de navegación aérea en la Escuela de Vuelos sin Visibilidad. Con él aprendieron a guiarse por las estrellas cientos de pilotos y radionavegantes de la aviación española.

 

El planetario consta de dos piezas necesariamente inseparables para su funcionamiento, el habitáculo y el planetario propiamente dicho. El habitáculo es una habitación circular, con una bóveda blanca por techo de seis metros de diámetro, que sirve de pantalla de proyección, con 32 asientos desiguales para dificultar el cálculo del alumno, fijados en círculo a la pared.

 

En el centro se halla el planetario, cuya pieza esencial es una cabeza radiante de 50 metros de diámetro, con 27 proyectores ópticos en forma de conos para las constelaciones y estrellas de la bóveda celeste. Junto a la esfera, se encuentran 6 tubos que representan el sol, la luna y los planetas, provistos de un sistema  especial de espejos para su ajuste.

 

El planetario dispone de todo lo necesario para reproducir la mecánica celeste y explicar los movimientos aparentes de los astros. Está concebido de forma que, permite proyectar la situación de la bóveda celeste a la hora y día que se desee. Así, el alumno que ocupara cualquier asiento del aforo tendrá la posibilidad de contemplar una nítida noche estrellada, cuyo horizonte es aproximadamente el que se divisaría desde la Base Aérea de Matacán.

 

A lo largo de la línea de unión entre la pared y la bóveda, una cenefa representa la silueta de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Miranda del Castañar, Pico Almanzor, Alba de Tormes o la Sierra de Madrid.

 

Debido al éxito del CELESTE I se fabricaron varios denominados CELESTE II. con alguna variación. Se  instalaron en diferentes unidades pero a día de hoy no se tiene constancia de que exista ninguno. Hasta 1977 estuvo funcionando en la Escuela Naval de Marín el cual fue  sustituido por otro más moderno de la Casa Carl Zeiss Jena, el modelo es el ZKP1 este diseño de planetario fue creado con posterioridad a la 2ª Guerra Mundial y se comercializó principalmente en los años 60’S como medio de ayuda para lo enseñanza.