La fuerza del poder de las Cámaras frente al Gobierno

 
Si el propio presidente del Gobierno no es capaz de digerir su absoluta incapacidad para dirigir este país, que cada día se despierta con un nuevo recorte sin concretar que amenaza un día el futuro de los ayuntamientos y al siguiente el del cine y al otro el de no sé qué tipo de ricos, al menos debería palpar y reflexionar sobre lo que le están diciendo y haciendo las Cámaras que forman los parlamentarios democráticamente elegidos. Aparte de provocar un espectáculo bochornoso en el Senado, con abucheos y aplausos sin control, debido a su forzada rectificación sobre los créditos de los ayuntamientos, en esa misma Cámara Alta se ha aprobado el rechazo de todos los grupos, menos el PSOE, a la congelación de las pensiones. En el Congreso, hoy se debatirá la aprobación del tijeretazo por decreto y el PNV, hasta ahora el socio que había salvado los pésimos Presupuestos Generales de 2010, ha anunciado que votará en contra, por lo que las medidas podrían salir adelante por un solo voto de diferencia o directamente ser rechazadas. Mientras tanto, patronal y sindicatos abandonaban la enésima reunión sobre la reforma laboral sin acuerdo a cinco días del plazo marcado por Zapatero para no tener que recurrir al decretazo. ¿Qué le hace falta más a este Gobierno para darse cuenta de que España no puede seguir así por mucho más tiempo? ¿Tenemos que esperar a que sus medidas se traduzcan en un nuevo retroceso de la economía con un aumento del desempleo hasta más allá de los cinco millones y medio de parados?