La falta de precipitaciones en la provincia ahoga al ganadero y pone en alerta máxima al agricultor

Sin pastos y con las charcas vacías, el coste en alimentación de los animales es mucho mayor, mientras que el cereal, siempre que llueva, se puede recuperar

La ausencia total de precipitaciones en el campo salmantino está causando demasiados estragos entre los profesionales del sector, con consecuencias ya “nefastas e irreparables en la ganadería y que aún pueden solucionarse en la agricultura siempre y cuando comience a llover”.

Así lo indicó el presidente provincial de Asaja y de la Cámara Agraria, Vicente de la Peña, quien se mostró “en alerta” ante las previsiones que apuntan hacia un tiempo de nuevo seco y con unas temperaturas en auge.

Por ello, el sector ganadero es el más perjudicado en estos momentos, ya que la ausencia de lluvias ha causado que no haya pastos, “tampoco hubo otoñada”, hecho que supone un coste adicional para el productor que debe gastar más dinero en pienso y paja de lo normal. “Ahora solo se ven camiones cargados de paja desde Burgos hasta Portugal; hay mucho movimiento porque es una materia prima muy demandada”, apunta De la Peña.

El otro problema para los ganaderos es que las charcas están vacías por lo que el ganado también se ve afectado y la lluvia se hace imprescindible parta evitar aún males mayores de cara a un futuro cercano.

El agricultor, pendiente del regadío y los cereales

Por su parte, el agricultor se mantiene en una situación de “alerta máxima” y necesita las precipitaciones como agua de mayo ya que los cereales de invierno “aún se pueden salvar porque lo que esté nacido puede recuperarse si llueve en los próximos días”.

También hay preocupación de cara a la campaña de riego que comienza de manera oficial el 1 de abril, aunque desde días antes los profesionales pueden empezar a regar las remolachas más tempranas y, más tarde, el maíz o las primeras patatas que se siembre, “por lo que el agua es ahora un bien muy preciado”, apunta De la Peña.

No obstante, y según dadas las condiciones meteorológicas actuales, la provincia de Salamanca puede considerarse una ‘privilegiada’ porque las zonas más al sur (Extremadura o Andalucía) ya han perdido gran parte de su cosecha porque allí el adelanto es mayor y simboliza como si en Salamanca el agricultor se encontrara en el mes de mayo.

A tanto ha llegado la situación que los ganaderos sacan a los animales a las parcelas de cereal sembrado para que por lo menos puedan alimentarse y no se pierda de todo una cosecha que ya no van a poder recoger.