La evolución de la conmoción cerebral en atletas, objeto de estudio

Fútbol americano

Algunos atletas que sufren conmociones cerebrales relacionadas con el deporte tienen reducido el flujo de sangre en algunas partes de sus cerebros, incluso después de la recuperación clínica, según un estudio que se presenta este lunes en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica. 

Los resultados sugieren un papel de la resonancia magnética para determinar cuándo debe permitir a los atletas que han sufrido una conmoción cerebral volver a competir.

 

Las conmociones cerebrales afectan a millones de personas cada año y son especialmente frecuentes en los deportes de contacto como el fútbol americano. El deporte es sólo superada por los accidentes de tráfico como la principal causa de lesión cerebral traumática entre las personas de entre 15 y 24 años de edad, según datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

 

Las decisiones sobre cuándo los atletas que han sufrido conmociones cerebrales deben volver a la acción se basan por lo general en los síntomas y los resultados de las pruebas cognitivas y neurológicas. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que las anomalías cerebrales persisten más allá del punto de recuperación clínica después de la lesión.

 

Para saber más, investigadores del Colegio Médico de Wisconsin, en Milwaukee, Estados Unidos, analizaron a jugadores de fútbol que habían sufrido una conmoción cerebral mediante un método de resonancia magnética avanzado que detecta el flujo sanguíneo en el cerebro sin exposición a la radiación.

 

El autor del estudio, Yang Wang, profesor asociado de Radiología en el Colegio Médico de Wisconsin y sus colegas estudiaron a 18 jugadores con conmoción cerebral y 19 jugadores sin ella. Obtuvieron resonancia magnética dentro de las 24 horas de la lesión y realizaron un seguimiento mediante imágenes de resonancia magnética ocho días después de la lesión, comparando los resultados con los de los jugadores sin conmoción.

 

Se recopilaron evaluaciones clínicas para ambos grupos en cada punto de tiempo, así como en la línea de base antes de la temporada de fútbol. Los jugadores conmocionados mostraron un deterioro significativo en la evaluación clínica a las 24 horas después de la lesión, pero volvieron a los niveles basales a los ocho días. En contraste con la manifestación clínica, los jugadores que sufrieron una conmoción presentaban una disminución significativa el flujo de sangre a los ocho días en comparación con las 24 horas después de la lesión, mientras que los jugadores sin conmoción no tenían ningún cambio en el flujo sanguíneo cerebral entre los dos puntos de tiempo.

 

"En ocho días, los atletas conmocionados mostraron recuperación clínica -- destaca Wang--. Sin embargo, la resonancia magnética mostró que incluso los que estaban recuperados clínicamente todavía presentaban alteraciones neurofisiológicas. Las neuronas bajo un estado de estrés fisiológico fucionan de manera anormal y pueden llegar a ser más susceptibles de una segunda lesión".

 

Aunque las razones de la reducción del flujo sanguíneo cerebral en atletas con conmoción cerebral está todavía bajo investigación, los hallazgos pueden tener implicaciones importantes para las decisiones sobre cuándo están listos los atletas para volver a jugar después de lesiones en la cabeza, según el investigador principal del estudio, Michael McCrea, profesor de Neurocirugía y Neurología y director de investigación de la lesión cerebral del Colegio Médico de Wisconsin.

 

"Durante años, hemos confiado en lo que los atletas nos están diciendo –explica McCrea--. Necesitamos algo más objetivo y esta tecnología puede proporcionar una mayor medida de recuperación". "La naturaleza de esta investigación nos permite estudiar los mecanismos de la lesión y la recuperación directamente en los seres humanos y no en modelos animales. Nuestro objetivo final es comprender mejor la evolución en el tiempo de la recuperación neurobiológica después de la conmoción cerebral", concluye el doctor McCrea.