La Eurocámara refuerza la protección de los productos agrarios de calidad

Esta norma reduce el tiempo de registro para obtener una etiqueta de calidad

El Parlamento ha aprobado hoy la reforma de la legislación que regula el etiquetado de los productos agrarios de calidad procedentes de un área geográfica determinada o elaborados según prácticas tradicionales. Esta norma, acordada con el Consejo, reduce el tiempo de registro para obtener una etiqueta de calidad, refuerza el poder de los productores para que puedan proteger mejor sus productos e introduce un nuevo etiquetado para los productos de montaña.

La ponente de este tema en la Eurocámara, la socialista española Iratxe García, señaló que "el sistema de indicaciones geográficas supone una oportunidad económica potencial para agricultores y productores de alimentos, muy beneficiosa para la economía rural, pero es, ante todo, un sistema de registro y defensa de la propiedad intelectual, en vigor desde 1992 y que ya forma parte de las señas de identidad de la agricultura europea". La ponente también recordó que "el volumen total de negocios de los productos con denominación de origen e IGP se estima en unos 15 000 millones de euros, alrededor del 2,5 % del gasto en consumo de alimentos en la UE".

Con el fin de acelerar el registro de nuevos productos, la Comisión Europea tendrá que decidir en un plazo de seis meses si admite una solicitud para obtener un sello de calidad (en la actualidad, este plazo es de 12 meses). También se ha reducido el plazo para presentar objeciones.

Más protección para los productos de calidad

De acuerdo con el nuevo reglamento, aprobado con 528 votos a favor, 57 en contra y 33 abstenciones, las agrupaciones de productores y otros colectivos interprofesionales tendrán más poder para velar por la reputación y autenticidad de sus productos protegidos y supervisar el uso que se haga de su nombre.

Además, podrán controlar la posición de sus productos en el mercado, pero no tendrán la competencia de regular su producción o "ajustar" la oferta y la demanda, tal y como propuso en un principio la comisión de Agricultura. En este sentido, Iratxe García recalcó que el debate sobre "la gestión de la oferta por parte de las agrupaciones de productores se retomará en el ámbito de la reforma de la PAC".

Sellos de calidad

Hay tres etiquetas de calidad de alcance europeo. Las denominaciones de origen protegidas (DOP) se utilizan para alimentos producidos, procesados y preparados en un área determinada, como el queso Feta (Grecia), el queso Roquefort (Francia), el queso manchego, la cereza del Jerte, el mejillón de Galicia, el jamón de Huelva, el pimentón de la Vera, la sidra de Asturias o la pera de Lleida.

Las indicaciones geográficas protegidas (IGP) están reservadas para productos agrícolas y alimenticios en los que al menos una etapa de producción se lleva a cabo en una región determinada, como es el caso del chorizo de Cantimpalos, la tarta de Santiago, la melva y la caballa de Andalucía, la alubia de La Bañeza-León, la ensaimada de Mallorca o el cordero de Navarra.

Finalmente, las especialidades tradicionales garantizadas (ETG) son aquellas etiquetas que se otorgan a productos elaborados con métodos tradicionales. Éstas ya existían pero ahora han sido reconocidas oficialmente en el ámbito europeo. Protegerán no solo los métodos tradicionales de producción, sino también las recetas, tal y como sugirió el Parlamento Europeo. Además, se ha aumentado de 25 a 30 años la antigüedad que debe tener un producto tradicional para ser reconocido como tal.

En España, existen cuatro productos que han logrado un sello ETG: los Panellets, la leche certificada de Granja, el Jamón Serrano y, más recientemente, las tortas de aceite de Castilleja de la Cuesta.

Productos de montaña e insulares

La nueva legislación introduce una etiqueta para "productos de la agricultura de montaña". La ponente se ha mostrado satisfecha con esta propuesta, un reconocimiento que, ha recordado, el sector venía reclamando desde hace tiempo.

La Comisión Europea presentará, en un plazo de un año desde la entrada en vigor de la normativa, un informe sobre la posibilidad de crear nuevas etiquetas para los productos procedentes de islas y para aquellos de la agricultura local y la venta directa.