La Escuela de Salamanca y su preocupación por los derechos indígenas, germen del Derecho Internacional

La Sala Cielo de Salamanca muestra en la exposición '1936. José María Sert y la Sociedad de las Naciones. Óptica y Diplomacia' la creación de la pintura mural sobre la Escuela de Salamanca de la sede de la ONU en Ginebra.

El Palacio de las Naciones, sede de la extinta Sociedad de las Naciones localizada en Ginebra (Suiza), alberga en el techo de su Sala del Consejo un curioso trampantojo desde hace 80 años. Junto con una serie de alegorías en sus muros sobre la paz y la guerra, la obra principal hace desaparecer ante el espectador la bóveda de la sala para mostrar a cinco gigantes, uno por continente, dándose la mano de tal forma que quedan todos unidos entre sí. A sus pies se encuentran reunidos los sabios personificados como clérigos y sus alumnos. Y de fondo la Catedral de Salamanca parece erigirse como la prolongación ficticia de los muros, estos sí reales, del palacio. Su autor, el barcelonés Josep María Sert, quiso plasmar en esta sala de manera simbólica "lo que une y separa a los hombres" y en el mural principal, titulado "La Lección de Salamanca", concretó esta unión entre los cinco gigantes-continentes basada en el diálogo de los sabios en el marco de la capital charra.

 

Avanzando un poco en el tiempo, en 1983, el embajador de España en Suiza del momento, Alfonso de la Serna, descubrió los murales de la Sala del Consejo y, decidido, se dispuso a rescatar el compromiso que Salvador de Madariaga, embajador promotor de las pinturas de Sert, mantuvo con la Sociedad de las Naciones. Compromiso que no se vio cumplido en su momento irónicamente debido a dos guerras, la Civil primero y la Mundial después, que impidieron que esta oda del entendimiento entre continentes tuviera el nombre de uno de los sabios protagonistas del mural. Así, tres años después la sala se dedicó al jurista Francisco de Vitoria, presente en el mural.

 

El lector se preguntará a estas alturas del texto cuál es la relación entre Francisco de Vitoria, la paz y Salamanca para que sea tomada como un referente ya no nacional, sino digno de decorar los techos del palacio en el que se reunían los dirigentes de países de todos los puntos del planeta. Y que lo siguen haciendo, puesto que la Sociedad de las Naciones es el precedente directo de la Organización de las Naciones Unidas y su sede también pasó a serlo de esta institución. Y más, si descubre que la intención del autor en este mural es reconocer la influencia del derecho español de los siglos XVI y XVII en el Derecho Internacional mediante la figura de Francisco de Vitoria y otros profesores de la Universidad de Salamanca.

 

Pues bien, todo cobra sentido si se alude a la renacentista Escuela de Salamanca, reconocida como una de las bases del Derecho Internacional contemporáneo.

 

La Escuela de Salamanca y el ius gentium, precursores del Derecho Internacional

 

Desde la finalización del medievo la cultura occidental sufrió una serie de cambios radicales en su manera de ver el mundo. El Humanismo, el Renacimiento y posteriormente la Ilustración y todos los concilios, reformas y escisiones de la Iglesia Católica tienen su base en un cambio muy concreto: el paso del teocentrismo, en el que Dios es el centro y motor del Universo, al antropocentrismo. Ahora el propio hombre es la medida de todas las cosas y por lo tanto toda norma o justicia debería de adaptarse al bienestar del ser humano.

 

En esta "revolución cultural" uno de los representantes más importantes es España, quien se encuentra en los siglos XVI y XVII en pleno Siglo de Oro. Y durante esta época la ciudad de Salamanca tendría un peso especial gracias a su Universidad, una de las más importantes del momento. En 1526 el dominico Francisco de Vitoria obtiene la cátedra de Teología y con él daría comienzo la Escuela de Salamanca. Como humanista convencido, su inquietud iba más allá de lo celestial y poseía una preocupación y un espíritu crítico muy volcado con los derechos de los hombres. Buena muestra es su innovadora "Deliberación de la causa de los pobres", en la que ya defiende la libertad de movimientos de los pobres frente a los poderosos que pretendían aislarlos.

 

El convento dominico de San Esteban nutrió a la Escuela de Salamanca de sus pensadores más influyentes. Melchor Cano, Pedro de Soto o Gaspar de los Reyes, participantes en el Concilio de Trento, son un buen ejemplo. Todos ellos, con Francisco de Vitoria a la cabeza, sentarían las bases del Derecho de Gentes o ius gentium, considerado por muchos académicos como uno de los precursores del actual Derecho Internacional.

 

El origen del Derecho de Gentes se asienta en la conquista y colonización de América. Ante los abusos cometidos con los pueblos indígenas, muchos comenzaron a preguntarse si realmente esta era una guerra justa. El primer escrito fue de Fray Bartolomé de las Casas, que remitió al cardenal Cisneros sus preocupaciones mediante una carta en 1516. En 1539 Francisco de Vitoria impartió su doctrina sobre los derechos de los pueblos indígenas que más tarde se materializaría en el libro "De indis". En él, el dominico defiende a los indígenas como humanos, personas de pleno derecho y con potestad sobre su tierra. Aquí dan comienzo sus postulados sobre el ius gentium, que más tarde desarrollaría. Teniendo en cuenta la importancia de la estabilidad mundial sobre la estatal, el catedrático dominico entendió la necesidad de establecer una serie de reglas para las relaciones entre los Estados y entre estos y sus colonias.

 

De este modo toda guerra debería ser comenzada tras haber agotado todos los recursos pacíficos posibles y atendiéndose a las "tres reglas de oro de la guerra" de Vitoria: amar y buscar la paz de tal manera que se vaya a disgusto y por pura necesidad a la guerra; buscar no la destrucción del enemigo, sino el establecimiento de la justicia, la paz y la seguridad; y usar del triunfo con moderación, comportándose como un juez comprensivo que aminora los posibles daños y humillaciones. Mediante estos planteamientos, Francisco de Vitoria pretendía anteponer los derechos de los hombres y de la sociedad civil de todo el orbe frente a los intereses de expansión religiosa o territorial de los Estados y sus gobernantes.

 

Estos postulados, por lo tanto, pueden ser considerados como un antecedente directo del Derecho Internacional junto con autores como Hugo Grocio y su De iure belli et pacis (1625). Así, no es de extrañar que la influencia de la Escuela de Salamanca en disciplinas como el Derecho, la Teología o la Economía llegase mediante los discípulos de la Escuela hasta Estudios tan importantes como Oxford o Cambridge, con los profesores Pedro de Soto y Bartolomé de Carranza, o en Roma, con Francsico Suárez, Juan de Salas y el cardenal San Roberto Berlarmino.

 

'1936. José María Sert y la Sociedad de las Naciones. Óptica y Diplomacia'

 

Ahora, 80 años después de esta puesta en valor de la Escuela de Salamanca gracias al artista barcelonés, la Sala de Exposiciones Cielo de Salamanca del Patio de Escuelas Menores se convierte en el hogar pasajero de las obras de Sert. La exposición "1936. José María Sert y la Sociedad de las Naciones. Óptica y Diplomacia" reúne las obras del autor a lo largo de sus diferentes etapas. La muestra se compone de bocetos, documentos y fotografías de la instalación realizada en Ginebra junto con los 17 paños y 11 lienzos murales que elaboró para el San Telmo Museoa.

 

La celebración de San Sebastián 2016, Capital Europea de la Cultura/DSS2016EU y de los 800 años de la fundación de la Universidad de Salamanca es una "feliz coincidencia", según el vicerrector para la Conmemoración del VIII Centenario, Mariano Esteban, que ha hecho posible una muestra de este calado. Por un lado, esta exposición ha sido posible gracias a la decisión de DSS2016EU de enfocar sus esfuerzos en el proyecto Tratado de paz, en el que se enmarca "1936. José María Sert y la Sociedad de las Naciones. Óptica y Diplomacia". Y, por otro lado, el creciente interés de la Universidad de Salamanca, en vísperas de la celebración de su aniversario por mostrar a la sociedad su labor a lo largo de sus 8 siglos de vida y su fuerte influencia en la Historia, ha potenciado la consecución de esta iniciativa.

 

El vicerrector presentó la exposición este jueves en un acto en el además que participaron Pablo Berástegui, director general de San Sebastián 2016, y Patricia Molins de la Fuente, comisaria de la exposición. Durante el acto, Berástegui señaló la significación para San Sebastián de esta colaboración con Salamanca, al encontrarse en una celebración tan importante como la del VIII Centenario de su Universidad y haber sido también capital cultural en el pasado.

 

La exposición "1936. José María Sert y la Sociedad de las Naciones. Óptica y Diplomacia" permanecerá abierta al público hasta el día 18 de diciembre, de martes a sábado en horario de 10 a 14 horas y de 17:30 a 20:30 horas, y los domingos y festivos de 11:00 a 14:00 horas.

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