La empresa mantiene su actividad y guarda mutismo absoluto

Esta mañana, TRIBUNA ha podido comprobar que la planta de transformación sita en Aldeaseca de la Frontera, mantenía su actividad. Sus responsables guardan mutismo absoluto y no han querido responder a los múltiples interrogantes que despierta el caso, especialmente por su posible incidencia en la cadena alimentaria.

TRIBUNA se ha desplazado esta mañana hasta la planta de transformación de piensos que la empresa Fernando Corral e Hijos tiene en la localidad salmantina de Aldeaseca de la Frontera, a apenas 4 kilómetros de Peñaranda. Allí, la actividad se mantenía. Camiones de residuos accedían a la fábrica y el sonido procedente de las naves alertaba de que los procesos de producción seguían en marcha.

 

Dentro de las oficinas, una única persona, una mujer, atendía tanto al teléfono como a las visitas. Cuando éstas procedían de un medio de comunicación interesado por la noticia, la respuesta era enérgica: "no hay ningún responsable y nadie va a atenderles en el día de hoy".

 

Así pues, no se ha podido contrastar si, como la Fiscalía del Área de Vigo señala en su auto del pasado 22 de enero, la empresa ha resultado afectada por la medida cautelar que se solicitó al encontrar los restos de ADN de cánidos y ovejas y que buscaba impedir la salida de materia prima de la planta de Aldeaseca, cuyo destino, entre otros, es la otra planta propiedad de la empresa, sita en Doñinos, en la que se dedican a la transformación y producción de grasas para el sector alimentario.

 

Los informes de ensayos de estas muestras, realizados por los laboratorios de la Guardia Civil, dejan constancia, y sin lugar a dudas, de que en las muestras intervenidas a la empresa existen restos de cánidos, en los productos 'harina' y 'chicharro' estudiados, y de oveja doméstica en las muestras de grasa. El mismo informe, al que ha tenido acceso TRIBUNA, descarta la presencia de restos de otros ungulados, como vaca o cabra, así como restos de cerdo.