La empatía como tratamiento: Alcohólicos Anónimos en Salamanca

Centro de reuniones de A.A Grupo Salamanca (Foto: Raquel Fernández-Novoa)

Alcohólicos anónimos es una organización de personas con un objetivo: la superación del alcoholismo. Una realidad creciente en la sociedad actual. Dos veces por semana comparten mesa y experiencias en busca de la consolidación de su voluntad y la comprensión que necesitan para salir adelante

Contacta con ellos y recibe información en:

 

Teléfono: 646.78.95.50

               947.23.65.52

 

También mediante web 

 

http://www.alcoholicos-anonimos.org

 

Mail: 

 

http://alcoholicosanonimoscyl@gmail.com

 

O acude personalmente en salamanca a:

 

GRUPO FÁTIMA: Martes, jueves y viernes a las 20:00

C/Bolivar,45. Parroquia.

 

GRUPO SALAMANCA: Lunes y miércoles.

Paseo del Rollo,53 (Parroquia)

“Estaba en el infierno y decidí que no quería seguir sufriendo”. Así describe Andrés su experiencia con el alcohol.

 

Alcohólicos Anónimos es una comunidad de personas con un frente común, la adicción al alcohol. Ellos mismos se convierten en una cadena de voluntad a la que asirse. La única medicación que consumen es la empatía, y la  consiguen compartiendo sus experiencias y confesando sus respectivas situaciones. De esta manera entienden que no son un caso aislado, que la enfermedad del alcoholismo es más frecuente de lo que pensaban antes de ponerse en contacto y que la única manera de superarla es su aceptación y la voluntad individual.

 

Actualmente en Salamanca una treintena de afectados acude de forma constante a las reuniones, pero la cifra aproximada de personas que los visitan por primera vez cada mes es de cuarenta y, de ellas, solamente permanecen dos, los demás no son capaces de asumir su enfermedad y lo habitual es que ese paso tarde en llegar.

 

Afirman desde la asociación, que cada vez es mayor el número de mujeres que sufre la adicción y que son casos especialmente delicados, porque si el alcoholismo en varones constituye todavía a día de hoy un tema tabú, en mujeres los perjuicios son todavía mayores.

 

Un detonante claro que enfatizó el problema del alcoholismo durante los últimos años en personas de entre 25 y 30 años fue la crisis, ligada a la elevada tasa de desempleo. Estos factores calaron hondamente en la sociedad dentro de esta franja de edad haciéndola más vulnerable. Andrés señala que un gran número de personas que se ha unido a los encuentros últimamente se encontraba en esta situación y buscó en la bebida un medio de evasión a su complicada coyuntura laboral.

 

Entre los más jóvenes, entre los 18 y los 25 años se cuentan también numerosos casos, pero muy pocos de ellos siguen adelante con las terapias colectivas porque no se conciben dentro del problema y no reconocen su enfermedad, factor que resulta condición básica para el inicio de la recuperación.

 

 

El problema es especialmente doloroso para las familias de los enfermos que, muchas veces se encuentran impotentes frente al problema. Las personas más cercanas casi siempre se convierten en las principales victima, sufren especialmente las consecuencias de los actos del enfermo y no saben cómo actuar al respecto, por eso se puso en funcionamiento para ellos una terapia especial para enseñarles a entender el problema y a tratar a los afectados.

 

La mayor ayuda para reconducir su conducta es la aportación de experiencias, señala Andrés, e indica que el adicto al alcohol termina siendo adicto a todo, incluso al afecto. El nivel de dependencia emocional es tan alto que se necesitan unos a otros para orientar sus comportamientos dentro de esa espiral porque en ocasiones resultan nocivos para sus más allegados. Comenta también que la reinserción en la rutina una vez superado el problema acentúa la calidad humana de cada cual, porque superar el trance supone un refuerzo en los valores de lealtad y honestidad.

 

La única condición para incorporarse a las reuniones es ir voluntariamente, no elaboran campañas de promoción para captar miembros y tampoco tiene ningún coste asistir más que las aportaciones básicas para su mantenimiento que surgirán de la iniciativa individual. En Salamanca, concretamente, las reuniones tienen lugar en espacios cedidos por parroquias que cobran un alquiler simbólico por el uso de sus salas.